lunes, 13 de junio de 2011

2011-56: "Alera" de Cayla Kluver

La princesa está triste...


Título: "Alera"

Título original: "Allegiance"

Autora: Cayla Kluver.

Editorial: Roca.

Año: 2010 (2011 de la edición en español).

Páginas: 455.

Género: Juvenil fantástico/'JR'.

Frase promocional: "Por la autora de Legacy."


Sinopsis:

Ante la insistencia de su padre, la princesa Alera se ve obligada a casarse con el maléfico Steldor. Su boda la convierte en reina y, lo que es peor, a Steldor en rey. Alera sigue despreciando al hombre que le impusieron; de hecho, odia su situación, ya que sigue enamorada del misterioso Narian. Las cosas no podrían ser más complicadas: Narian es, oficialmente, un abierto enemigo suyo; el joven apoya al reino de Cokyria en la lucha que éste ha iniciado contra el reino de Alera. Una cruel guerra se ha desatado entre los dos pueblos y Alera tiene que sacar fuerzas para responder ante su gente, a pesar de que a menudo se siente impotente ante la difícil situación y su confuso corazón. Por suerte, Alera es una heroína inteligente, batalladora, dispuesta a luchar por sus convicciones. Con el tiempo les demostrará a todos que su fuerza interior puede, casi, con todo.


Puntuación: 4,5/5

...¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan
de su boca de fresa.

Pues sí: nuestra Alera no es precisamente la chica más feliz del mundo, a pesar de que, cumplidos los dieciochos años, está a punto de convertirse en Reina de Hytanica... aunque no precisamente en soberana del reino. Después de todo, en este mundo fantástico de corte medieval las mujeres tienen derecho a poco más que a gobernar sobre su propio hogar; siempre y cuando, claro está, lo hagan a gusto de sus maridos. Motivo por el cual, en última instancia, sufre nuestra protagonista, casada con Steldor, el apuesto hijo del capitán de la Guardia, para que éste pueda convertirse en el nuevo Rey según los deseos del anterior, el padre de la propia Alera. El problema, por supuesto, está en que la joven está enamorada del enigmático Narian, quien acaba de regresar a Cokyria, la ancestral némesis de Hytanica, y está a punto de convertirse en el peor de los enemigos posibles.

Vale, sí: básicamente, todo eso ya lo habíais podido deducir de la sinopsis; aún diría más: si habéis llegado hasta aquí, es más que probable que conozcáis ya perfectamente a Alera y sus tribulaciones, pues la novela que hoy nos ocupa no deja de ser una segunda parte, continuación de ese "Legacy" que sin duda muchos ya habréis tenido la suerte de llevaros a la boca.

Y, sí, digo suerte, porque en contra de lo que pudiera parecer por el cúmulo de tópicos que uno detecta a simple vista en esta historia de princesas, amores prohibidos, matrimonios de conveniencia e intrigas palaciegas, Cayla Kluver ha sabido construir una trama que entretiene en todo momento y mantiene vivo el interés de sus lectores, más allá del hecho incontestable de que ninguno de sus giros argumentales constituya una gran sorpresa dentro del esquema habitual de la fantasía épica de influencia medieval y protagonista femenina.

Y, sin embargo, es Alera un personaje que conquista por su sencillez, que no simplicidad: la joven noble (primero princesa, ahora ya reina) llamada a convertirse en líder de su pueblo que, sin embargo, no se nos presenta como la típica rebelde inconformista dispuesta a romper con todo tipo de convenciones sociales por una simple cuestión de principio. Antes al contrario, Alera es una chica responsable y muy consciente de sus deberes, dispuesta a anteponer el bien ajeno a los propios deseos, por más románticos que estos sean; una tradicionalista en muchos sentidos que, no obstante, no se muestra reacia a romper con determinadas costumbres si la ocasión así lo requiere, y no siempre por esos motivos egoistas relacionados con el amor que suelen ser frecuentes en esta clase de historias... aunque también.

Es precisamente la evolución del personaje central de esta trilogía lo que más destaca en esta segunda parte, en la que la joven reina será puesta a prueba de más de una forma, y su personalidad acabará por revelarse con toda su fuerza en la parte final de esta novela en la que, tal y como se anticipa desde el primer momento, por fin la guerra llega a Hytanica de manos del temido Gran Señor de Cokyria y con la inestimable ayuda de Narian, el chico misterioso y objeto de deseo de nuestra real narradora.

Y es aquí, justamente, donde yo tengo que ponerle un pero a la historia creada por Cayla Kluver... por más que tampoco sea un pero especialmente relevante, todo sea dicho, pues quién no me dice a mí que no sea esa la intención de la autora, precisamente. ¿Que de qué estoy hablando? Pues del personaje de Narian, ni más ni menos, y de la irresistible atracción romántica que Alera siente hacia él; que no es que no la entienda, tal y como se nos plantea en la primera novela de la trilogía: el joven apuesto y enigmático, de extrañas costumbres (incluyendo, por supuesto, un chocante respeto por la capacidad de las mujeres, que en Cokyria son las verdaderas dirigentes, además de guerreras competentes), atormentado pasado y futuro tan incierto como sus verdaderas intenciones o lealtad... la atracción de lo desconocido, en fin. Pero no puedo evitarlo: el personaje no acaba de captar mi interés convenientemente, me resulta bastante plano en muchos aspectos, acaso excesivamente prototípico; y, desde luego, tiene todas las de perder cuando se lo compara con Steldor, y su peculiar relación de amor-odio con Alera.

Cuando terminé de leer la primera parte de esta historia, "Legacy", tuve la impresión de que tal vez la autora estuviese jugando al despiste con los tópicos del triángulo amoroso; desde luego, lo que sí que tuve claro era que el nuevo marido de Alera y futuro rey era un personaje con infinitas posibilidades, y que escondía mucho más de lo que a simple vista pueda parecer detrás de esa extraordinaria fachada arrogante del que se sabe mejor que la mayoría y, en consecuencia, se muestra siempre seguro de sí mismo... o casi siempre. El claro antagonismo existente entre ambos consortes, un auténtico choque de voluntades que se convierte en un permanente tira y afloja a lo largo de esta segunda novela, es uno de los aspectos más entretenidos de ambas novelas, que llega a un desenlace no del todo inesperado, pero que, curiosamente, resulta tan poco satisfactorio para las que somos partidarias de Steldor, el gran descubrimiento de este "Alera", como deseado para las que están más a favor de la pareja Alera-Narian.

Un final, por cierto, que particularmente me hace preconcebir ciertas ideas sobre el tono que podría adoptar la tercera y última parte de la trilogía, especialmente en lo que se refiere al posible protagonismo de Narian en detrimento del de Steldor... aunque, por supuesto, siempre nos quedará Alera. Ideas que me llevan a pensar que tal vez esta segunda parte acabe por merecer el título de mi favorita dentro de la serie, pues en ella la autora da un giro hacia la aventura, merced a los nuevos aspectos bélicos presentes en el argumento, que ciertamente hace ganar muchos puntos a una historia que, en su primera parte, acaso se detenía demasiado en lo cotidiano y lo puerilmente romántico.

En cualquier caso, que nadie se vaya a hacer una idea equivocada, pues ya aquel "Legacy" me había gustado lo suficiente como para destacarlo de entre mis lecturas del año pasado, 2010. Aunque tal vez sea la propia autora, Cayla Kluver, la que merezca esa distinción de entre la masa, por esa habilidad suya para combinar el costumbrismo con la aventura; y es que esta chica es de las que construye sus historias sobre los pequeños detalles cotidianos y, lejos de caer en el apresuramiento propio de la juventud, se toma su tiempo para contar aquello que quiere contar.

Así pues, si eres de los que disfruta conociendo a los personajes en su día a día y te deleitas con las pequeñas ceremonias palaciegas (acaso porque evocan esa sensación de fascinación de tus primeras fantasías épicas), Kluver es tu escritora. Tal vez aún le falte desarrollo, especialmente en lo que a estilo narrativo se refiere, pero no se puede negar su habilidad para construir argumentos que, por más que se inspiren en lo tópico y no encierren grandes sorpresas, demuestran lo sólido de su concepción de la historia en la suavidad de su evolución, en la que todas las piezas parecen encajar a la perfección sin el menor problema y los giros argumentales se producen justo en el momento preciso para evitar caer en la monotonía.

En definitiva, creo que está más que claro que tengo una buena opinión tanto de la autora como de su obra, ya sea aquel "Legacy" que nos descubrió a Cayla o este "Alera" que nos la confirma, superando claramente a la anterior entrega. Porque nunca es mal momento para recuperar los tradicionales y sencillos cuentos de princesas.


Palabras de una reina

Pero no de Alera, sino de su madre. Curioso lo certero de sus pensamientos, no sólo en términos generales, sino por lo mucho que anticipa sobre la evolución del personaje central de la historia a lo largo de esta segunda parte de la trilogía; que, por cierto, aprovechando la coyuntura y como puede que ya os hayáis fijado, en su versión original se titula 'Allegiance': LEALTAD.

* "La tragedia le llega a todo el mundo en un momento u otro de la vida; lo que distingue a las personas es cómo la manejan." (Pág. 168).


Motivos del gran tapiz

* La mancha de sangre. (Pág. 146).

* El gatito. (Pág. 166).

* Un rey y una ventana. (Pág. 243).

* Pólvora medicinal. (Pág. 329).


La autora y su obra

En general, no me considero nada mitómana: para mí, las palabras, las opiniones de una persona no valen más (o menos) por el mero hecho de que sea famosa (sin entrar en el motivo de tal celebridad que, hoy en día, puede deberse a las causas más peregrinas), y un autógrafo no deja de ser un simple garabato en un trozo de papel. Sin embargo, tengo que decir que admiro a Cayla Kluver, acaso porque es una de esas afortunadas que pueden vivir el sueño; aunque, sobre todo, porque ha llegado a tal esatado de gracia a base de esfuerzo, empeño, talento e, inevitablemente, una pizquita de merecida suerte. Claro que reconozco que, si no fuera por su juventud, es posible que no encontrase su caso tan destacable.

En efecto, y es posible que ahora entendáis mejor algunos de mis comentarios previos sobre la premura de los jóvenes o la falta de desarrollo de esta autora (aunque ya quisieran otros, supuestamente más experimentados, pues la edad no es mi mucho menos lo que hace un buen escritor), Cayla Kluver terminó el primer borrador de "Legacy", su primera novela, cuando tenía catorce años. Tras el editing que le hizo su madre, trató de dar con un agente que le representara, pero su edad y falta de experiencia hizo que nadie se animara a mover la novela, así que madre e hija decidieron autoeditarse. No tardaron en llegar las críticas positivas y los premios, como el Reader Views Literary Award o la medalla de bronce del premio Moonbean de literatura juvenil. Fue, además, finalista de los National Best Book Awards 2008.

En enero de 2009, al poco de haber acabado de escribir la segunda parte de "Legacy", este "Alera" ('Allegiance') que hoy nos ocupa, Cayla recibió una llamada de los representantes de Amazon proponiéndole encabezar el proyecto AmazonEncore, la nueva división editorial de la conocida compañía. Kluver es una autora con una carrera incipiente y futuro muy prometedor, por su talento, juventud y belleza y que, con sólo dieciocho años, se encuentra escribiendo la que será su tercera novela y cierre de esta brillante trilogía: "Redención", aunque en inglés se hace referencia a ella tanto con el título de 'Redemption' como con el alternativo de 'Sacrifice'.

La fecha aproximada de lanzamiento de esta nueva obra será noviembre de 2012, al menos en Estados Unidos, donde las dos primeras novelas serán reeditada a partir de este próximo julio por Harlequin Teen, la nueva línea editorial de esta mítica y romántica casa dirigida a jóvenes lectoras, y sin duda una exitosa apuesta en el país por la aquí denominada literatura 'JR'. Aunque, por desgracia, nada se puede adelantar de momento de la conclusión de la trilogía, puesto que la autora aún se encuentra inmersa en el proceso de escritura.

Así pues, quien quiera conocer a Cayla a través de su escritura verá bastante limitadas, a día de hoy, sus opciones: "Legacy" y este "Alera" son sus únicas cartas de presentación en nuestro país... y en cualquier otro. Aunque eso no es del todo exacto, pues uno siempre puede llegar a conocer mejor a esta joven escritora y su imaginario a través de las nuevas tecnologías, visitando su página web http://www.caylakluver.com/.

La mayor virtud de esta web se encuentra en el hecho de que, lejos de ser la típica página de promoción de un autor, en el que se incluyen impersonales datos biográficos, reseñas de sus obras y algún comentario más personal sobre sus proyectos, en realidad se trata de un blog en toda regla, en el que la autora se nos muestra como toda una chica de su tiempo y de su edad, y una verdadera amante de la literatura. Así, en el mismo podemos encontrar desde divertidas anécdotas sobre su vida diaria (como ésa sobre el día en que Cayla y su hermana pequeña se quedaron encerradas fuera de casa sin llaves), simpáticas entrevistas imaginarias con personajes como el Conejo de Pascua o el mismísimo Steldor, o reseñas de algunas de sus lecturas recientes, así como la sección 'Need2Read', en la que la autora nos invita a participar de una propuesta que consiste en listar aquellos libros que consideras imprescindible leer en el futuro. Por cierto, que ahora mismo Cayla está leyendo "La Canción de Kali" de Dan Simmons que, como ya he dicho en alguna ocasión, sin ser de mis favoritos del autor incluye una de las escenas que más me ha impactado en toda mi (larga) historia como lectora: sí, sí, la del bebé en el aeropuerto...

También a través de su blog podemos conocer curiosas e interesantes iniciativas como el sitio 'Dear Teen Me', en el que distintos profesionales del mundo literario (fundamentalmente, escritoras, aunque también editoras... y hablo en femenino porque la mayoría son mujeres, aunque no exclusivamente) escriben cartas dirigidas tanto a su propio yo adolescente como a los adolescentes de hoy en día, especialmente a aquellos con tendencia a sentirse freaks o marginados (que, sin duda, es algo que en Estados Unidos, un país en el que las etiquetas están a la orden del día, sucede muy a menudo), incluyendo en las mismas reflexiones de todo tipo, tan certeras como en ocasiones hilarantes.

Y como en estos casos nada mejor que un ejemplo, aquí os dejo una traducción de la aportación de la propia Cayla a esta original web: la forma perfecta, al mismo tiempo, de conocer mejor a la persona que se oculta detrás de los libros.

"Querida Cayla adolescente,

En realidad, todavía no soy una adulta. Tengo un trabajo y pago impuestos, pero todavía creo, igual que tú, que una persona no se convierte en adulta hasta que lleva zapatos dentro de casa. En cualquier caso, soy mayor que tú, así que vas a callarte y escucharme porque tengo algunos spoilers para tí.

Primero, tu cuelgue con 'Baby J' no va a ninguna parte, y eso es bueno, porque no tenéis nada en común y, de hecho, es un tanto misógino. Así que deja de odiar en secreto a su novia, a la que has apodado 'K, la estúpida'. Todo ese silencioso echar chispas no tiene sentido, aunque sirva para llenar las interminables horas que tienes que pasar en esa casa de los horrores que llaman instituto, así que, pensándolo bien, haz lo que quieras.

En segundo lugar, 'LOL' no significa 'una montaña de amor' (lots of love). Significa 'riéndose a carcajadas' (laugh out loud). Así que cuando alguien te manda un mensaje de texto que dice 'Mi gato ha muerto', no respondas 'LOL'.

Tercero, puedes dejar de preocuparte por haber perdido tus habilidades sociales. Ahora mismo, eres incapaz de establecer contacto visual con nadie, no digamos ya escupir una sola palabra inteligente. Pero volverá, e incluso llegarás a hacer entrevistas en la televisión y la radio sin ningún problema.

Tal y como están las cosas, imaginas que la gente te ve como a esa vecinita de al lado de ojos saltones, enfermizamente dulce, porque eres tímida y mona. Poco se imaginan ellos lo que sucede dentro de tu cabeza. Estás perpetuamente cabreada y asustada. Estás cabreada porque tienes la regla cada mes y tienes la sensación de que las demás chicas conocen la forma perfecta de tratar con el asunto y no quieren compartir el secreto contigo. Lo mismo sucede con lo de afeitarse las piernas (que no es exactamente tu prioridad mientras tratas de escribir el mejor guión del mundo sobre los Beatles, pero te cabrea que tus piernas no reluzcan mágicamente como las de Kelsey). Estás asustada porque te sientes demasiado nerviosa e incómoda para hacer amigos en tu propio curso, así que cuentas con los conocidos de tu hermana, todos los cuales se van a graduar dentro de seis meses dejándote sola para enfrentarte a otros tres años de instituto.

En casa, le gritas a tu madre cada noche sobre cuanto la odias a ella, al instituto y al mundo, y tu madre te escucha porque te quiere. ¿Honestamente? No sabes porque gritas ni porque lloras tanto. También te escondes en tu armario y tienes ataques de pánico. Estás extremadamente harta y puedo decirte porque si realmente quieres saberlo: tus padres se separaron el año pasado y desde entonces no has vuelto a saber nada de tu padre. Olvidó tu treceavo cumpleaños. Te olvidó A TI tan fácilmente, y aún así estás decidida a hacer que tu madre también te dé por imposible.

Un trabajo duro, ¿verdad? Mira, ¿sabes cómo en toda tu vida has sido incapaz de ganarle una discusión a tu madre? Esta batalla tampoco la vas a ganar. No va a darte por imposible. Va a decirte una vez, y otra, y otra que te quiere y que nada podrá hacer que te abandone. Probablemente ya te lo haya dicho un millón de veces pero, en un interesante giro psicológico, lo has apartado de tu mente. Incluso en 2011, no la recordarás diciéndolo, a pesar de los fervorosos testimonios de testigos (tus hermanas).

En cualquier caso, aquí está la conclusión, pequeña yo: vas a escribir libros y hacer que se publiquen, justo como siempre has soñado. Vas a conocer a gente que desearías no haber conocido, y a perder a gente que nunca pensaste que perderías. Pero eso te va a hacer más fuerte (y te dará un montón de material para tus escritos). Va a ser horrible, va a ser milagroso y te va a revolver el estómago pero, al final, no lamentarás nada.

Sin embargo, estoy segurísima de que no lo repetiría.

Buena suerte.


La Cayla mayor."


El club de los jóvenes escritores

No, por supuesto que no es un club, ni existe una serie de reglas o requisitos que todos sus miembros hayan de cumplir forzosamente para entrar a formar parte del mismo. ¿O tal vez sí? Porque, desde luego, si algo tienen todos estos jóvenes en común es su edad (aproximada) y su profesión... y aunque en términos puramente de género (literario, que no de sexo) su afiliación puede variar, cierto es que existe una tendencia de los jóvenes a escribir para jóvenes, así como una cierta predilección por lo fantástico, o incluso lo romántico cuando de chicas se trata.

La explicación de tal fenómeno, a mi modo de ver, es sencilla: los adolescentes suelen escribir la clase de historias con las que ellos disfrutan, o aquello con lo que les gustaría encontrarse como lectores pero con lo que no siempre les resulta fácil dar. Por supuesto, entre el deso o la intención y su realización suele distar un trecho no precisamente pequeño y de ahí, precisamente, mi admiración por estos jóvenes escritores; pues, ya se sabe, una cosa es tener una imaginación desbordante y ser capaz de pergueñar fantásticas historias y giros argumentales (buenas ideas tenemos todos en algún momento) y otra ser capaces de plasmar esas ideas sobre el papel de forma coherente y con cierto estilo.

Dejando a un lado grandes nombres como el de Ana Frank con su hermoso diario, que aunque se lea como si fuese una novela, y por lo mismo ficción, para nada lo es (y probablemente de ahí su capacidad de impacto y su condición de clásico), aunque ciertamente pone de manifiesto una capacidad narrativa cuyo potencial a todos nos habría gustado ver desarrollarse más allá de los eternos catorce años de su autora; o el de Susan E. Hinton, que con dieciseis años escribió el no menos mítico "Rebeldes", del que ya hemos hablado con anterioridad en este blog (en la reseña sobre "La Criatura de la Noche" de Kate Thompson, si mal no recuerdo), lo cierto es que en los últimos tiempos detectó una cierta tendencia a que el surgimiento de nuevos autores prodigio, por llamarlos de alguna forma (que sin duda lo son), vaya asociado, en efecto, a novelas de género fantástico o similar índole.

* Pienso, por ejemplo, en el caso de "Los Ojos de un Rey", de Catherine Banner, que por su temática puede recordar bastante, todo sea dicho, a los libros de la propia Cayla Kluver: mundos fantásticos de corte medieval, ciertas dosis de magia, príncipes o princesas, guerras e intrigas palaciegas... aunque lo cierto es que, en su momento, y por más que las comparaciones sean odiosas, la escritura de Banner me pareció un poquito más infantil que la de Kluver (ambas tenían catorce años cuando empezaron a escribir sus novelas), por más que la trama esté bien construida y la historia tenga muchas posibilidades.

Una vez más la primera parte de una trilogía (la segunda parte, 'Voices in the Dark' no ha sido publicada en nuestro país, hasta donde yo sé, y la tercera está prevista para 2012 con el título de 'The Heart at War'), "Los Ojos de un Rey" nos sumerge en el país de Malonia, donde Lucien y sus tropas rebeldes han usurpado el trono, asesinando a sus reyes y destrozando, por la guerra, todo el país. El pueblo mantiene una secreta esperanza: que el príncipe se haya exiliado a algún lejano país, donde una profecía le mantiene a salvo, esperando su triunfal regreso. Leo es un aprendiz de soldado con poderes ocultos. Una noche encuentra un misterioso libro abandonado sobre la nieve, del que emana un extraño aura. Pronto, las páginas comienzan a completarse con relatos sobre Anna y Ryan de Inglaterra - un país sacado de un cuento de hadas para las gentes de Malonia. Cuando la tragedia se desate, Leo intentará salvarse a si mismo de las páginas del libro.

* Alexandra Adornetto escribió su primer libro, "El Ladrón de Sombras", con trece años, si bien poco es lo que yo puedo decir, sin haberla leido, de esta historia infantil, dirigida a lectores de nueve a once años principalmente, en la que Mili y Ernesto, dos amigos de la misma edad, son secuestrados en Villacana y recluidos en Casa Cebón. Pero no están solos en su encierro. Pronto descubrirán que el mago lord Aldor tiene secuestrados a todos los villacanenses y ha robado sus sombras. Los niños consiguen huir, con la ayuda de otros prisioneros, y tienen que sortear toda suerte de peligros con el fin de impedir que Aldor ejecute su perverso plan. Por cierto que, una vez más, estamos ante la primera parte de una trilogía, pero aunque ya ha sido completada no es posible encontrar los otros dos títulos traducidos en nuestro país.

De la que sí puedo hablar con conocimiento de causa, por el contrario, es de su primera novela dirigida a un público más adulto (lo suyo sería decir juvenil, aunque encuentro que el término anglosajón, 'Young Adult', es mucho más descriptivo y apropiado), que además me parece que viene mucho más al caso tanto por ese público al que se dirige como por su temática, pues es sin duda "Halo" un perfecto exponente de 'JR' para lectores adolescentes con toque fantástico o, mejor dicho, sobrenatural: al fin y al cabo, el mundo en el que se mueven sus personajes no deja de ser el tuyo, el mío, el nuestro. Escrito por la autora a los diecisiete, la novela es un claro ejemplo de ese nuevo subgénero que se puede considerar ya que forman las historias de amores imposibles entre ángeles, nefilim, o como se les quiera llamar, y humanos.

La llegada inesperada de los hermanos Church, Gabriel, Ivy y Bethany, supone un revuelo en la pequeña población de Venus Cove. Son extremadamente bellos, inteligentes y misteriosos. ¿De dónde vienen? ¿Dónde están sus padres y por qué sobresalen sea la que sea la actividad que emprenden? Los tres son en realidad ángeles con la misión de salvar al mundo de su inminente destrucción. Tienen instrucciones claras: no deben formar vínculos demasiado fuertes con ningún humano y deben esforzarse en ocultar sus cualidades sobrehumanas. Pero Beth, la más inexperta, rompe una de las reglas sagradas: se enamora de Xavier Woods, el chico más guapo del colegio e incluso llega a revelarle su secreto. Y será entonces cuando deba tomar una decisión definitiva: desafiar la voluntad del Cielo y entregarse a él completamente o no, además de enfrentarse a las fuerzas oscuras que pretenden tomar Venus Cove como primer paso para su plan de destruir a la humanidad. Ivy, Gabriel y Xavier deberán unir sus fuerzas para salvarla y utilizar sus poderes para hacer el bien para contrarrestar a las poderosas fuerzas de la oscuridad.

Y, sí, lo cierto es que esta novela es un buen cúmulo de tópicos en lo que a género 'JR' se refiere y, por lo mismo, bastante previsible y hasta cierto punto prescindible. Sin embargo, su lectura es fácil y amena, siempre y cuando seas de los que no busca acción frenética, pues Alexandra, igual que la propia Cayla, se toma su tiempo a la hora de contar su historia, deleitándose en los pequeños detalles. Y eso, que duda cabe, tiene su parte positiva y su parte negativa: pues si bien es cierto que en las historias de este tipo la anticipación supone el 75% del verdadero disfrute de la parte romántica, un exceso de almibarada felicidad antes de la catástrofe (inevitable) puede provocar verdaderos ataques de hipoglucemia. Por cierto: sí, otra primera parte, otra trilogía...

*A nivel nacional podemos destacar, ahora que estamos hablando en femenino, a Laura Gallego García, especialmente conocida a raíz del 'boom' de su trilogía 'Memorias de Idhún', una buena representación de lo que es el 'JR' fantástico que, sin embargo, vio la luz antes de la gran difusión que este género cosecharía a raíz del éxito no menos fulgurante de "Crepúsculo", por lo que puede considerarse como la verdadera precursora del mismo en nuestro país. De hecho, y si la memoria no me falla, la propia Laura fue una de las primeras y principales impulsoras del fenómeno Meyer a través de su página web, otro lugar interesante para visitar, por cierto.

Aunque es cierto que su obra no empezó a publicarse hasta los veintiuno, tal y como ella misma nos cuenta empezó a escribir a los once años:, cuando su amiga Miriam y ella decidieron escribir un libro de fantasía. Se llamaba "Zodiaccía, un Mundo Diferente", y trataba de una niña que viajaba a una isla mágica donde todo tenía que ver con los horóscopos. Tardaron tres años en acabarlo y salió una cosa muy larga, de casi trescientas páginas. Ese libro nunca se publicó, pero Laura ya sabía que quería ser escritora. Después de acabar el bachillerato entró en la Universidad de Valencia, a estudiar Filología Hispánica para ser, en un futuro, profesora de literatura. Seguía escribiendo, pero no publicaba nada. Hasta que escribió "Finis Mundi", que fue su primer libro publicado. Era el libro número ¡14! que escribía y no había publicado nada antes, así que no tenía ninguna esperanza cuando lo envió al Premio Barco de Vapor (hacía ya varios años que participaba, pero no había suerte)… ¡y resultó que ganó el Premio!

A partir de hay, lo demás ya es historia conocida. Laura Gallego es sin duda una de las autoras infantiles y juveniles más populares de nuestro país, contando en su haber con más de una treintena de obras publicadas a pesar de su juventud (va camino de los 34), con especial predilección por las historias de género fantástico o toque paranormal.

* También ellos son prodigio... como Anselm Audley, que empezó a escribir los libros de fantasía épica de su conocida serie 'Aquasilva' mientras estudiaba la secundaria, aunque cierto es que su primera novela no vería la luz hasta sus diecinueve años. Comparada en ocasiones con la mítica saga de Frank Herbert, 'Dune', el mundo creado por Audley es, precisamente, uno de los aspectos más destacables de su obra, cuya acción se ubica en el imaginario mundo acuático de Aquasilva, controlado por el Dominio, poder religioso dedicado a Ranthas, Dios del Fuego. Al Dominio se oponen variadas fuerzas. Uno de estos opositores es Cathan, hijo del conde de la ciudad de Lepidor. En un viaje a la importante ciudad de Taneth, sede del Dominio, descubre el fanatismo y el extremismo religiosos y decide luchar contra ellos. En su camino conoce a variados personajes y aprende magia gracias al "Exilio", una fuerza opositora de magos que viven ocultos...

El estilo de Anselm Audley es ameno y sus historias están llenas de aventura y, en conjunto, sus libros pueden considerárse como un buen ejemplo de fantasía épica contemporánea: ésa que, aún bebiendo de los clásicos y de los tópicos del género (historias de búsqueda y crecimiento personal) es capaz de ofrecer una nueva visión del mismo. No obstante, el chico anda un tanto desaparecido últimamente, y su última obra conocida es "Vespera", publicada en 2007 y primera parte de una nueva trilogía, ambientada también en su mágico mundo de Aquasilva, pero que se desarrolla cincuenta años después de los acontecimientos narrados en la trilogía original.

* Un caso parecido al de Audley es el de Christopher Paolini, quien también comenzó a escribir su conocido "Eragon" con quince años, aunque la obra no se publicaría hasta sus diecinueve, convirtiéndolo en un autor reconocido internacionalmente; como suele suceder, por otra parte, cuando uno escribe una novela "digna" de ser llevada a la gran pantalla, aunque, por supuesto, el huevo fue antes que la gallina, y si no hubiera sido por el éxito de la novela, es más que probable que tal cosa nunca hubiese sucedido. Del mismo modo, por otra parte, que el fracaso relativo en taquilla de la película condenó al resto de títulos de la trilogía a una mera existencia en papel, lo cual tampoco es que sea poco; aunque personalmente, y ya que estamos, tengo que reconocer que yo no he pasado de esa primera parte, pues aunque me pareció amena y de lectura fácil, lo cierto es que tampoco se destaca precisamente por su originalidad o carácter innovador. ¡Vamos! Que en muchos aspectos me sonó a cosa ya leida... unas cuantas veces.

Y, un poco como ocurría en el caso de Audley también, lo cierto es que Paolini está un tanto desaparecido últimamente, no habiendo publicado nada desde "Brisingr" (la tercera parte, por supuesto), si bien todo parece apuntar a que la trilogía está en proceso de convertirse en tetralogía, con la adición de 'Inheritance' en noviembre de este mismo año.

* Por supuesto, nuestro club no estaría completo sin que formase parte del mismo, al menos, un representante nacional en masculino. ¿Quién mejor que Javier Ruescas? Si bien es cierto que no publicó su primera novela, la primera parte de la trilogía de 'Los Cuentos de Bereth' hasta sus veintiuno, como el mismo nos cuenta en su página web:

"Comencé a escribir a la edad de 11 años. A los 15 empecé la que sería mi primera novela larga titulada Los protectores de Imeth. Aunque la idea rondaba en mi cabeza desde hacía mucho tiempo, no fue hasta que unos amigos de clase me retaron a escribir una novela, que me puse a ello. Dos años más tarde terminé El zafiro de Keftó, primera y por el momento única parte de esta trilogía. Tras la corrección a manos de mi madre, la envié a todas las editoriales que encontré sin obtener resultados. Pero, en Navidades de ese mismo año, mis padres me sorprendieron regalándome una versión del libro auto publicada."

Gran defensor y difusor de la literatura 'JR' en nuestro país, de él si que puede decirse sin el menor género de duda que fue el gran abanderado del fenómeno "Crepúsculo" a nivel nacional, dirigiendo la que es en la actualidad la mayor página web de España y Latinoamérica en español para fans de Meyer. Sin embargo, sobre su obra literaria no puedo opinar demasiado, puesto que aún no he tenido ocasión de echarle mano a esa mencionada primera parte de "Los Cuentos de Bereth"... alguien debería decirles a los responsables de adquisiciones de las bibliotecas que carece de sentido comprar una segunda parte sin poner a disposición del público la primera.


Te gustará si te gusta... "Legacy", por empezar por lo evidente, por más que tengo la impresión de que este "Alera" admitiría una lectura independiente sin demasiados problemas; claro que no es que eso sea precisamente lo más recomendable.

Cualquiera de los autores de nuestro previo club particular sería también una buena referencia, ya sea por motivos de estilo narrativo (Alexandra Adornetto) o por una mera cuestión de género o temática (Idhún de Laura Gallego, Javier Ruescas o Catherine Banner).

Del estilo de Cayla Kluver se dijo en su momento, a raíz de la publicación de "Legacy": "Tómese una coctelera. Introdúzcase una dosis de fantasía, dos gramos de aventura, una pizca de polvo de princesa y la elegancia de Jane Austen. El resultado es Legacy: una gran historia de amor y aventuras para chicas adolescentes". Y la verdad es que se trata de una descripción y referencias de lo más acertadas; pues aunque tengo que decir que no estoy muy de acuerdo con esa forma de vender determinadas historias, limitando su público por una mera cuestión de género, tampoco vamos a negar que hay determinados temas y estilos que resultan, en principio, más afines a lo femenino, especialmente cuando tales féminas son limitadas en su selección de géneros. O, dicho de otra forma, también la fantasía entiende de esta clase de distinciones...

* Así puede decirse que sucede, por ejemplo, con las obras de Kristin Cashore: de hecho, "Graceling" y "Fuego", de las que ya hemos hablado aquí con anterioridad y en relativa profundidad, son un buen referente para lectoras que hayan disfrutado con Cayla y Alera... y viceversa. Mundos fantásticos de inspiración medieval, un toque de magia, carismáticos personajes femeninos , intrigas y luchas cortesanas, muchas aventuras y, por supuesto, un sutil toque romántico que no llega a empalagar pero encandila.

* Algo parecido podría decirse de la obra de Mercedes Lackey, especialmente conocida por sus novelas ambientadas en el legendario mundo de Velgarth, en el país de Valdemar, caracterizadas por su mezcla de magia y política y la interacción de personajes humanos con otros que no lo son. Verbi gratia, los famosos Ccompañeros de los heraldos de la trilogía 'Los Heraldos de Valdemar' (valga la redundancia).

En la primera parte de la misma, "Las Flechas de la Reina", Talia, una joven fugitiva, es escogida por el Compañero Rolan, un caballo mágico dotado de poderes extraordinarios, y se convierte en estudiante de la guardia de elite de la reina. Talia posee ciertas aptitudes de la mente que solo un Compañero como Rolan es capaz de percibir. Mientras tanto, en Valdemar se está fraguando una traición diabólica capaz de destruir a la soberana. Enfrentada a enemigos desconocidos que no dudan en emplear la magia y el asesinato, la reina debe recurrir a Talia y a los heraldos para proteger el reino y garantizar el trono a su heredera, una niña que corre el peligro de caer bajo el dominio de sus adversarios.

La historia empieza bien, pero mejora en las sucesivas segunda y tercera partes, configurando una trama de lectura casi adictiva, un tanto tópica pero siempre entretenida y que combina a la perfección todos los elementos recurrentes del género: magia, aventuras, amor, amistad, traiciones, política...

* Y, aunque tal vez en principio no tenga demasiado que ver con todo lo anterior, me gustaría terminar esta reseña haciendo referencia, acaso por ciertas analogías en ambientación o en las sensaciones evocadas por su lectura, al "Titus Groan" de Mervyn Peake. Lord Groan, que ha enloquecido definitivamente y cree estar metamorfoseándose en búho; su esposa, la obesa Lady Gertrude, que convive con centenares de pájaros, algunos de los cuales residen entre sus cabellos; el pequeño Titus, el heredero de ojos violeta; Soardust, el anciano maestro de ceremonias que tiraniza a los trágicos aristócratas. Y Steerpike, el joven cocinero, héroe y villano que confabula para destruir a la familia y conquistar el poder. Este elenco de excéntricos personajes circula por los oscuros corredores del colosal castillo de Gormenghast, tan laberíntico e inabarcable, violento y sofisticado como el universo literario de Peake. Las vívidas imágenes, las pinceladas poéticas y el humor hacen de "Titus Groan", la primera entrega de la trilogía de Gormenghast, una obra emblemática que ha hipnotizado y sacudido la mente de miles de lectores.

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Proximamente: "Fugitivo" de Christopher Reich.

viernes, 10 de junio de 2011

2011-55: "Everlost" de Neal Shusterman

Limbo versionado


Título: "Everlost"

Título original: "Everlost"

Autor: Neal Shusterman.

Editorial: Anaya.

Año: 2006 (2011 de la edición en español).

Páginas: 359.

Género: Juvenil fantástico.

Frase promocional: "Un lugar lleno de misterios..."


"Shusterman, siempre tan ingenioso, nos ha vuelto a sorprender con su excelencia literaria con esta fantástica recreación de un mundo maravilloso y terrible. Sorprendentemente imaginavita, bella y cautivadora." -Orson Scott Card, autor de El Juego de Ender.


Sinopsis:

"Everlost está lleno de misterios. Algunos son maravillosos, y otros son terribles. Sin embargo, deberíamos explorarlos todos. Tal vez para eso estamos aquí: para experimentar lo bueno y lo malo que Everlost tiene que ofrecernos. Yo no sé realmente por qué no hemos llegado al lugar al que íbamos, pero hay algo que sí que sé: quedarse atrapado haciendo lo mismo una y otra vez no es un buen modo de pasar la eternidad. Y cualquiera que diga lo contrario se equivoca." -Allie la Apartada.

Tras un accidente de tráfico, Allie y Nick despiertan en un frondoso bosque. Necesitarán un tiempo para comprender que se encuentran en un lugar conocido como Everlost. Un mundo inquietante, donde los nombres se desvanecen como cualquier otro recuerdo, donde si uno olvida que tiene los ojos azules, puede que se le vuelvan rojos o donde cada día puede convertirse en una repetición del anterior. Pero ¿qué ha pasado con sus vidas? ¿En qué se han convertido? ¿Qué hacen allí? Tal vez sean como monedas caídas de canto.


Puntuación: 3/5

13+1=14... La cifra del día, importante por dos motivos: en primer lugar, catorce son los años que tienen los, en principio, grandes protagonistas de esta historia, Nick y Allie; en segundo lugar, porque a partir de catorce años, precisamente, se recomienda por ahí la lectura de esta novela. Algo con lo que, personalmente, no estoy para nada de acuerdo, y si por mí fuera bajaría la edad orientativa a los doce, como poco. Y es que, aunque en general se defina "Everlost" como una novela juvenil fantástica, orientada a público adolescente, hay algo claramente infantil en su concepción y planteamiento, no tanto en el uso del lenguaje o la simplicidad o topicidad de sus ideas fundamentales, como en la forma narrativa elegida por el autor.

Tiene una la sensación, al leer este libro, de que lo que Shusterman le está contando hunde sus raíces en los cuentos de la infancia, donde los protagonistas siempre tienen suerte, incluso cuando no la tienen, y las aventuras avanzan a buen ritmo, porque demasiada reflexión resulta contraproducente a determinadas edades, por más que en todo relato se esconda una moraleja. Y no quiere decir eso que los personajes de "Everlost" carezcan de profundidad psicológica, pues no son en el fondo tan planos como pudiera parecer, pero sí que es cierto que les falta un cierto desarrollo en su evolución; del mismo modo que la propia acción carece de cierta complejidad, que no de originalidad.

Lo cierto que es difícil definir cual es el gran problema de esta historia, si es que acaso alguno tiene. La mentada originalidad, desde luego, no se le puede negar, si bien su gran acierto en tal aspecto se encuentra más en el hallazgo de una buena idea, consistente en su desarrollo, que en lo elaborado de la misma. Y esa gran idea, por supuesto, es el mundo de Everlost y las reglas que en el mismo rigen.

El nombre ya anuncia algo de lo que en este extraño lugar nos vamos a encontrar, pues si bien es cierto que ese 'siempre perdidos' nada bueno augura, no lo es menos que le viene como anillo al dedo, ya que Everlost resulta no ser otra cosa que el lugar al que algunas personas (¿almas?) van a parar cuando mueren, en aquellas ocasiones en las que algo los desvía de su camino a través del famoso túnel que conduce a la no menos famosa luz que caracteriza en el imaginario popular al Otro Mundo. Una de las peculiaridades más destacadas de los habitantes de esta suerte de limbo, que además contribuye desde mi punto de vista a reafirmar la idea de que éste es un libro más infantil que juvenil, es que todos ellos son menores de diecisiete años; de hecho, la mayoría tienen menos de trece años... Dato que se me antoja de no poca importancia, puesto que tengo la impresión de que pocos adolescentes encontrarán realmente interesantes las aventuras de unos chicos menores que ellos, más aún teniendo en cuenta que sus catorce años resultan de lo más inocentes.

Otras reglas no escritas de este mundo paralelo: los muertos tardan nueve meses en volver a la vida (aunque más correcto sería decir 'neovida', pues tal es el término que se utiliza en el libro, del mismo modo que los niños que allí residen no son fantasmas, sino 'neoluces'... aunque, en el fondo, el mismo perro con distinto collar); y los en ocasiones también llamados niños perdidos de Everlost están condenados a llevar por toda la eternidad la misma ropa que llevaban puesta el día de su defunción, ya sea un bañador, un pijama o un disfraz de esqueleto. Pero, sin embargo, su aspecto físico se verá alterado si con el tiempo olvidan sus propios rasgos; algo que no es tan improbable como pueda parecer, en un mundo en el que lo habitual es acabar cayendo en una rutina repetitiva y eterna y el propio nombre suele ser lo primero que se pierde.

Desde luego, no resulta fácil sobrevivir en este extraño mundo, donde la mayoría de los lugares no son seguros para los muertos y la atracción de la tierra se convierte en la más frecuente de las condenas, pues los pies se hunden con facilidad en el asfalto y el núcleo terrestre termina por ser la última morada eterna de los desprevenidos. Por fortuna, existen algunos libros que orientan a las 'almas verdes' sobre los peligros de su nueva patria, siendo su autora la mítica Mary Hightower, también conocida como María, Reina de los Escocidos: uno de los personajes más interesantes por su ambigüedad, desde mi punto de vista, y de la que me hubiera gustado ver algo más en este libro, aunque sin duda se convertirá en pieza clave de los siguientes (sí, hay otros), especialmente si se tiene en cuenta el particular cariz cuasi-mítico que adquiere su figura al final de la novela.

Otro personaje clave en la historia: el McGill. Una suerte de monstruo legendario cuya naturaleza no es difícil de adivinar teniendo en cuenta lo que sucede con el aspecto de la gente en función de lo que éstos olvidan o desean. Del mismo modo que tampoco resulta tarea ardua deducir su verdadera identidad, pues las pistas se ponen al alcance del lector de una manera harto evidente, o así me lo ha parecido; tal vez un argumento más en defensa de la etiqueta de cuento infantil para esta historia.

En cuanto a Nick y Allie, él resulta, en última instancia, un personaje bastante secundario, al menos hasta bien llegado el final; ella, por su parte, es la verdadera protagonista de la novela, y en su concepción es la típica heroína de las historias fantásticas: testaruda, inteligente y con iniciativa. Su relación con el McGill es probablemente la parte más interesante de todo el argumento, conduciendo a un final tan abierto como sugerente por sus posibilidades.

En conjunto, "Everlost" de Neal Shusterman es una lectura fácil y sin contratiempos (no creo exagerado afirmar que un día puede ser más que suficiente para liquidar este libro), que evoca recuerdos de relatos de infancia pero no resulta especialmente memorable, por más que no se le pueda negar cierta originalidad. Una historia apta para niños de doce años, quienes sin duda están en mejores condiciones de disfrutarla que otros que ya estamos más resabiados en lo que a ciertos argumentos y propuestas literarias o visuales se refiere. Regaládsela a vuestros hijos, ahijados, sobrinos o lo que se tercie... decidir si, ya de paso, queréis emplear vuestro tiempo en esta lectura, es algo que queda en vuestras manos.


Lugares eternos

Otra regla fundamental de Everlost: los lugares muertos son lugares seguros; los objetos muertos se pueden tocar; los alimentos muertos se pueden comer... Claro que entender qué es lo que convierte a esos lugares, objetos o alimentos en algo muerto o eterno resulta algo más complicado: a veces se trata de una simple cuestión de casualidad, y de que algún vórtice de naturaleza indefinible se abra en el momento y lugar precisos; otras veces, sin embargo, y según parece deducirse de lo expuesto en "Everlost", son los sentimientos que evocan (amor fundamentalmente, por supuesto) o el significado que esos lugares u objetos tienen para las personas lo que les confiere esa cualidad de perdurabilidad incluso cuando dejan de existir en el mundo de los vivos (porque son demolidos, destruidos por el fuego, destrozados...) y les concede una segunda existencia eterna.

Así, varios son los lugares eternos que en esta novela se convierten en refugio seguro para las neoluces, pero ninguno tan representativo y ejemplificante de este concepto como las míticas Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, estado que junto a Nueva Jersey se convierte en principal escenario de los acontecimientos narrados en "Everlost". Y es así porque este legendario edificio reúne los dos requisitos fundamentales para que un lugar se convierta en eterno: su desaparición se produjo junto a la de 2.602 almas (del mismo modo que las cruces blancas que se pintan en algunas carreteras en el punto donde se ha producido un accidente con víctimas mortales se convierten también en lugares muertos, seguros para los habitantes de Everlost) y su importancia como símbolo de la ciudad, sino ya su valor sentimental, y su permanencia en la memoria de millones de personas garantiza lo eterno de su existencia, incluso si en ese mismo lugar se construyese otro edificio.

* Lugar eterno menos evidente es el lujoso Hotel Waldorf-Astoria, también en Nueva York. Y resulta menos evidente porque, en principio, este hotel sigue existiendo; no sólo eso, sino que es mundialmente conocido, sobre todo por sus exposiciones de arte. Es un rascacielos de estilo art déco de 47 pisos (191 metros), situado en Manhattan, en la Avenida Park, que se terminó de construir en 1931, cuyos arquitectos fueron el gabinete Schultze and Weaver, y que es conocido por los americanos como el hyphen, en referencia al guión en su nombre.

Pero es que el Waldorf-Astoria que podemos encontrar en Everlost no es el construido en 1931, pues éste es, de hecho, el segundo inmueble que lleva este nombre, sino el original. Por aquel entonces, la entrada en Park Avenue se llamaba 'the Ladies Lobby' (Hall de las Damas) y el bar 'Peacock Alley' (paseo de los pavos) recuerda el paseo donde se pavoneaban los elegantes de un centenar de metros de longitud que enlazaba el hotel Waldorf original, construido en 1893 con The Astor, construido en 1897 en la Quinta Avenida. Estos dos hoteles fueron destruidos en 1929 y fueron reemplazados por el Empire State Building, construido también en 1931.

* En Nueva Jersey, y como lugares fundamentales en la parte final de la historia, se encuentran en Everlost los tradicionales paseos marítimos y parques de atracciones de Steel Pier y Steeplechase Pier, en Atlantic City, conocida popularmente como 'Las Vegas del Este, y que después de años de abandono fueron consumidos por el fuego en 1982.

Steeplechase Pier fue inaugurado en 1908, surgiendo a partir de un proyecto de George C. Tilyou que imitaba en gran medida al parque de atracciones de Conney Island que llevaba el mismo nombre. Por aquel entonces, el parque presumía de tener el cartel luminoso más grande del mundo, compuesto por 27.000 bombillas y que anunciaba cigarrillos 'Chesterfield'. Los visitantes accedían cuidadosamente al recinto a través de la siniestra boca de un payaso que iba a parar a un barril giratorio, mientras que otra entrada alternativa, a través de puentes, ofrecía ráfagas de aire procedentes del suelo que levantaban las faldas de las señoras. Otras atracciones ponían a prueba la habilidad atlética de los visitantes o su fortaleza.

Por su parte, Steel Pier abrió originariamente (pues, como en el caso del Waldorf, el que existe hoy en día no es el primero) en 1898 y a partir de los años 20 y hasta la década de los 50 se convirtió en lugar imprescindible para las actuaciones de todo aquel que era alguien por aquel entonces. El actor W. C. Fields era miembro del grupo de cómicos y juglares que actuó durante la inauguración; pronto le seguirían otros muchos artistas de renombre: Guy Lombardo, Benny Goodman, Jimmy Dorsey, Mae West, Charlie Chaplin, The Three Stooges, Bob Hope, Amos 'n Andy, Frank Sinatra... todos acturaron en Steel Pier. Se decía que las 'Big Bands' no eran realmente grandes hasta que empezaban a tocar allí.

Un único billete de entrada era suficiente para que los visitantes pudiesen disfrutar cualquier concierto, película o atracción sin tener que gastar ni un centavo adicional. Una de esas atracciones, por supuesto, es la del caballo que salta desde una gran altura a una piscina, como se recoge en "Everlost". Esta atracción era muy popular en las ferias de los Estados Unidos, desde que William "Doc" Carver la "inventase" en 1881, año en el que, supuestamente, un puente se derrumbó parcialmente cuando cruzaba el río Platte, en Nebraska. Su caballo se cayó/buceó en las aguas, inspirando a Carver. Éste entrenó varios animales e inició una gira con la atracción. Su hijo, Al Carver construyó la rampa y la torre, y su hija Lorena Carver fue el primer jinete. Sonora Webster Carver, la nuera de William "Doc" Carver, se unió al show en 1924. El show se convirtió en espectáculo permanente de Steel Pier. Allí, la hija y la nuera de Doc Carver continuaron con el número hasta la muerte de él. En 1931, Sonora Webster Carver y su caballo "Red Lips" perdieron el equilibrio en la plataforma; Sonora sobrevivió a la caída, pero se quedó ciega, debido a un desprendimiento de retina en ambos ojos. Aún así, siguió montando a caballo. En 1991, Disney lanzó una película llamada "Wild Hearts Can’t Be Broken" basada en la vida de Webster y en sus memorias, 'A Girl and Five Brave Horses'.

* Aún otro lugar eterno más, en principio bastante menos acogedor sino ya improbable, es la famosa casa encantada de Amityville, ciudad ubicada en el condado de Suffolk, Nueva York.

La historia de la mansión de Amityville se remonta a la aparición de los indios nativos shinnecocks, quienes enterraban en el terreno de lo que actualmente es la casa a los moribundos y enfermos, dejándolos morir en el lugar. A finales del Siglo XVII, John Catchum, contruyó la casa comenzando desde el sótano. Catchum había sido expulsado de su natal Salem, Massachussets acusado de brujería. Sin embargo, lejos de detener sus actos, continuó los rituales en su nueva casa, realizando sacrificios. Tras su muerte, fue enterrado en el sótano de la casa y ésta fue quemada. Fue en 1928 cuando se construyó la casa actual. Varias familias la habitaron sin que ninguna llegase a establecerse a largo plazo en ella, hasta que la familia Riley vendió a los DeFeo la mansión.

Amityville es conocida a nivel mundial por el trágico suceso de la familia DeFeo. El 13 de noviembre de 1974, a las 03:15 de la madrugada, Ronald DeFeo asesinó a sus padres y a sus cuatro hermanos menores mientras dormían. Su argumento fue que oyó unas voces procedentes de la casa que le instaban a matar a su familia a sangre fría. De Feo utilizó un somnífero durante la última cena familiar para asegurarse de que sus víctimas no se despertaran con el sonido de los disparos. Los primeros asesinados fueron sus padres, después sus dos hermanos varónes, y al final sus dos hermanas, una de las cuales llegó a escuchar los disparos antes de ser asesinada. Al día siguiente, De Feo siguió normalmente con su rutina y no daría la voz de alarma hasta por la tarde.

Un año después del juicio contra Ronald, una nueva familia se mudó a esta casa de Ocean Avenue: los Lutz. Después de pagar 80.000 dólares por ella, la familia dijo que vivió unos 28 días en compañía de fenómenos paranormales que pusieron en peligro su vida. Asustados, finalmente huyeron sin sus pertenencias para nunca más volver.

Desde los Lutz, la casa ha ido pasando de dueño en dueño y ninguno de ellos ha confesado haber vivido nada parecido. Por esto, la veracidad de la historia se ha puesto en duda sin impedir que se considere al edificio como una de las casas embrujadas más populares del folklore estadounidense, protagonista, de hecho, de una serie de películas de terror y varias novelas inspiradas en el caso.


"El Holandés Errante"

En Everlost, también los medios de transporte pueden pasar del mundo de los vivos al de los muertos y ser, así, utilizados por estos para sus desplazamientos. El caso más notable de tal fenómeno es la aparición en la historia del famoso dirigible "Hindenburg", destruido a causa de un incendio cuando aterrizaba en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937, causando la muerte de 36 personas (alrededor de un tercio de las personas a bordo).

Pero no sólo de lo real viven Sustherman y su historia, pues después de todo "Everlost" es ante todo una novela fantástica; y es por eso que al histórico dirigible le acompañan referencias a otros vehículos de naturaleza mucho más legendaria, como ocurre en el caso de "El Holandés Errante", u 'holandés volador' (De Vliegende Hollander), un barco fantasma que no pudo volver a puerto, condenado a vagar para siempre por los océanos del mundo. El velero es siempre oteado en la distancia, a veces resplandeciendo con una luz fantasmal. Si otro barco lo saluda, su tripulación tratará de hacer llegar sus mensajes a tierra, a personas muertas siglos atrás.

Las versiones de la leyenda son innumerables, pero la original comenzó con el capitán de un barco holandés, un capitán burgués de Holanda llamado Willem van der Decken, quien hizo un pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera Dios en su travesía. Pero Dios se entera de esto y en castigo lo condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, por lo que recibe el nombre de "Holandés Errante".

De acuerdo con ciertas fuentes, el capitán holandés Bernard Fokke (del siglo XVII) sirvió de modelo para el comandante del buque fantasma. Fokke fue célebre por la extraña velocidad de crucero que alcanzaba en las travesías entre Holanda y Java, por lo que se sospechaba que había firmado un trato con el demonio. En algunas versiones holandesas del mito, el capitán recibe el nombre de Falkenburg.

Marryat, novelista y marino inglés, contemporáneo y amigo de Dickens, y destacado por ser uno de los primeros autores de novelas sobre la vida marinera, le da en su versión el nombre de van der Decken (que significa "en cubierta"), y recibe el de Ramhout van Dam en la versión de Washington Irving. Unos y otros no se ponen de acuerdo a la hora de llamar "Holandés Errante" al barco o al capitán.

Asimismo se dice que éste juró, de cara a una tormenta, que no daría marcha atrás hasta haber doblado el cabo de Buena Esperanza, aunque le costase llegar al Juicio Final. Se ha hablado también de un horrible crimen cometido a bordo del barco. E incluso de una terrible epidemia que infectó a la tripulación, a la que por ese motivo no se permitió desembarcar en ningún puerto, siendo condenados desde entonces (barco y marineros) a navegar eternamente, sin posibilidad de pisar tierra. En cuanto a las fechas en que ocurriría todo esto, se ha hablado de 1641 y de 1680.

A menudo se han señalado las similitudes y concordancias entre las leyendas del holandés errante y el judío errante, que negó un poco de agua al sediento Jesús durante el camino hacia la Crucifixión, por lo que este lo condenó a "errar hasta su retorno".


Palabras muertas

* "Los adultos no se pierden nunca en el camino hacia la luz, sin importar que se choquen contra lo que sea, simplemente porque los adultos siempre creen que saben exactamente adónde van, aun cuando no sea así, de manera que todos acaban en alguna parte." (Pág. 39).

* "En el curso del tiempo y de la Historia hay ciertos lugares que nunca se perderán del todo. Por su propia naturaleza, el mundo de los vivos es cambiante, pero algunos lugares son eternos." (Pág. 81).


Algunas escenas

* Las Torres Gemelas. (Pág. 76)

* Purgatorio en salmuera: vino o vinagre. (Págs. 189 y ss.)

* Macramé. (Pág. 265)


Otras obras del autor

Neal Shusterman (Brooklyn, 1962) sintió un gran amor por los libros desde muy pequeño, aunque su pasión por la escritura no se consolidó hasta que una profesora le retó a escribir una historia durante un mes con la promesa de mejorar su nota si superaba el reto con éxito. A los dieciséis años, su familia se trasladó a México, una experiencia que le resultó muy enriquecedora a todos los niveles. Más tarde asistió a la Universidad de California, donde estudió psicología y teatro. Al terminar, encontró un trabajo en una agencia de talentos y al cabo de un año ya había publicado su primer libro y trabajaba como guionista de televisión. Actualmente vive en el sur de California con sus hijos.

En España es un verdadero desconocido, pero este americano es todo un maestro del thriller distópico para jóvenes y no tan jóvenes. Con casi 30 obras en su haber, se ha ganado el aplauso de la crítica y la fidelidad de los fans. Sus novelas se encuadran dentro del género de la ciencia ficción y entre las más sonadas podemos destacar este "Everlost" que hoy nos ocupa, primera parte de una trilogía para no variar, y que en realidad de distópico tiene tan poco como de ciencia ficción (yo diría, y digo, fantástico), 'Unwind' y 'Downsiders'. A modo de curiosidad, el mismísimo Orson Scott Card, cuya elogiosa frase promocional fue uno de los motivos que me llevó a leer el libro que hoy nos ocupa, le propuso escribir sus novelas análogas a "El Juego de Ender", aunque finalmente el propio autor se encargó de ellas.

* Lo cierto es que la informaciónn sobre las novelas de Shusterman resulta un tanto confusa, pues si bien en ciertos sitios he podido leer que "Everlost" es su primera novela traducida al castellano, en el blog "Libros Juveniles" he encontrado una reseña de otro de sus libros, también en nuestra lengua: "El Schwa Estuvo Aquí", recomendado a partir de 15 años, según dicen, y en el que el tono humorístico se pone al servicio de aún una historia más sobre la adolescencia.

Antsy Bonano, un chico del Brooklyn de 16 años, conoce, después de muchos años de compartir pupitre en las clases de ciencias, al que llaman Schwa. Es un tipo raro. Tiene la capacidad de hacerse "invisible" y no es que tenga superpoderes sino que es tan anodino (gris, podríamos decir) que pasa absolutamente desapercibido alli donde se encuentre. Este descubrimiento le lleva, en un primer momento, a verlo como objeto de experimento y va sacando conclusiones de lo que ha venido a llamar El efecto Schwa: "Materiales: El lavabo de chicos, un sombrero pintado con spray naranja fluorescente, un disfraz de la representación escolar del año pasado de Cats y el Schwa (...) Conclusión: Incluso cuando actúa de un modo inusual y viste como un friki total, el Schwa es apenas visible". Después de este "tratamiento científico", decide que se le puede sacar partido empresarial y se convierte en su representante para hacer pequeños trabajillos...

* En cuanto al ya mencionado 'Unwind', por el que, según algunas fuentes rumorean, varias editoriales españoles han mostrado ya interés, se anuncia con la siguiente frase promocional que a mí me hace pensar en novelas distópicas del estilo de "La Declaración" de Gemma Malley o "Traición" de Scott Westerfeld: "En una sociedad donde los adolescentes no deseados son perseguidos por las partes de su cuerpo, tres fugados luchan contra el sistema que los desconectaría."

Los padres de Connor quieren librarse de él porque es problemático. Risa no tiene padres y va a ser desconectada para recortar costes del orfanato. La desconexión de Lev ha sido programada desde su nacimiento, como parte de la estricta religiosidad de su familia. Unidos por la casualidad primero y por la desesperación después, estos tres compañeros poco convencionales realizan un peligroso viaje a través del país, sabiendo que sus vidas penden de un hilo. Si sobreviven hasta su decimoctavo cumpleaños, nadie podrá hacerles daño. Pero cuando todas y cada una de las partes de su cuerpo, desde sus manos hasta sus corazones, son codiciadas por un mundo que se ha vuelto loco, los dieciocho parecen estar muy, muy lejos.

* En cuanto a la trilogía iniciada con este "Everlost", y que en su versión original se conoce como 'The Skinjacker Trilogy', su segunda parte lleva por título 'Everwild', y en ella Shusterman nos presenta su limbo particular sumido en una guerra cuyos orígenes se encuentran en la primera parte de la serie y de la que, por lo mismo, me veo obligada a no dar ningún detalle.

La tercera y última entrega, de reciente aparición en Estados Unidos, se titula 'Everfound', y en ella el autor introduce nuevos personajes y continúa profundizando en temas como la fe y la moralidad, que en la primera parte se introducían ya, si bien de forma más bien tímida.


Te gustará si te gusta... La verdad sea dicha, tengo un grave problema de falta de inspiración en lo que a esta novela se refiere, así como un cacao impresionante, pues muchas son las referencias que se me ocurren, aunque sólo sea porque estamos hablando de una historia fantástica dirigida a público infantil y/o juvenil; y de ésas ya se sabe que hay muchas, aunque algunas ya me quedan un tanto lejanas por una simple cuestión de edad. No obstante, y antes de llegar al punto de saturación con la lluvia de ideas que está a punto de caernos encima, ahí van dos buenas pistas para posibles despistados:

* En términos generales, podríamos decir Michael Ende: tanto por el solapado moralismo y simbolismo de historias como "Momo", como por su capacidad de recrear mundos imaginarios complejos como la Fantasía de "La Historia Interminable", o incluso por su ágil ritmo aventurero, apto para los más jóvenes lectores, en otros libros como "Jim Botóny Lucas el Maquinista".

* Desde un punto de vista más específico, la trilogía 'La Puerta Oscura' de David Lozano, si bien es cierto que mis referencias particulares en este caso se limitan a la primera entrega de la misma, "El Viajero". Una novela con ciertos tintes góticos que, a pesar de estar destinada al público adolescente, resulta por momentos infantil en la concepción de sus personajes, quizá no exactamente esquemáticos, pero sí bastante prototípicos; unos personajes cuyas aventuras se desarrollan también en el mundo paralelo en el que habitan los muertos y cuyo tema central es la eterna lucha entre el bien y el mal. Un tema que tal vez no resulte tan evidente a simple vista en el argumento de "Everlost", pero que sin duda está también presente en la trama (en realidad, y parándose a pensar en ello sólo un instante, pocos son los libros destinados al público infantil o juvenil que no tocan este tema, de una u otra forma), y que todo parece apuntar a que cobrará especial relevancia en la segunda parte.


'Brainstorming'

El que avisa, no es traidor... Toca lluvia de ideas, por más que algunas puedan parecer hasta cierto punto peregrinas. Tal vez no reflexiones profundas, pues lo cierto es que yo misma sufro de saturación: será que "Everlost", en el fondo, y aunque sea un título más que digno y recomendable dentro de su género y para lectores de cierta edad, no ha llegado a resultarme del todo satisfactorio... y, ya se sabe, no siempre resulta fácil hablar con entusiasmo y perspectiva de lo que no entusiasma a su vez. Pero, al grano, que va siendo hora de poner punto final y... ¡a otra cosa, mariposa!

* Es de justicia empezar esta suerte de lluvia de ideas haciendo referencia a todo un clásico de la literatura fantástica infantil: el "Peter Pan" de James Matthew Barrie, eterno niño que rehúsa crecer y que convive con otros niños de su misma edad (que son llamados Niños Perdidos, mismo término que se utiliza en "Everlost" para hacer referencia a las neoluces que viven bajo los cuidados de Mary Hightower), en el País de Nunca Jamás, una isla poblada tanto por piratas como por indios, hadas y sirenas, y en donde Pan vive numerosas aventuras fantásticas durante toda la eternidad (otro punto en común). De hecho, las referencias a este clásico son frecuentes en la novela de Shusterman, y hasta la propia Allie piensa en sí misma en determinado momento como una posible Wendy para el improbable Peter que sería el McGill.

* Otro clásico a tener en cuenta, fundamentalmente por su concepción de un mundo paralelo plagado de criaturas fantásticas y peligros: "El Mago de Oz". Allie podría ser nuestra Dorothy, por su continua búsqueda de un camino de regreso al hogar, y el Espectro una curiosa suerte de Mago; del mismo modo que, antes de que acabe la historia, veremos surgir nuevas figuras legendarias, al estilo de las brujas buenas o malas de la historia de L. Frank Baum.

* La inolvidable Alicia de Lewis Carroll también podría incluirse sin demasiados problemas en esta miscelánea, por más que sus aventuras tuviesen una cualidad mucho más onírica que las de su homónima, Allie; aunque, al mismo tiempo, es posible que ambos personajes tengan más en común que el simple nombre, pues ambas son chicas con carácter, inteligentes, un tanto cabezotas y condenadas a vivir toda suerte de aventuras en un mundo fantástico que no acaban de comprender, aunque aprenden rápido.

* Mundos mágicos, en efecto, con bosques inquietantes y sorpresas a cada vuelta del camino. Un poco como sucedía en "Incarceron", de Catherine Fisher, aunque en este caso las similitudes apenas pasan de ahí.

* Más o menos lo mismo puede decirse de "Los Magos", de Lev Grossman: una curiosa propuesta fantástica, comparada en ciertas ocasiones con Harry Potter, pero que en realidad poco tiene que ver con este nuevo clásico, más allá del hecho de que se trate de una historia de aprendizaje en una universidad mágica. Una novela ciertamente original, enfocada a un público adulto más que juvenil, y en la que su parte final, en la que también sus protagonistas viajan a un extraño mundo fantástico en el que acechan monstruos, sería la que me lleva a establecer el paralelismo con "Everlost"; una parte final, por cierto, que para algunos es lo mejor de la novela, si bien personalmente tengo que decir que disfruté más con la experiencia vital de Quentin en la unviersidad.

* 'El Ciclo de la Luna Roja' de José Antonio Cotrina (de momento me he quedado en "La Cosecha de Sanheim", todo sea dicho), presenta similitudes más que evidentes con el título que hoy nos ocupa, tanto por cuestiones de ambientación como por estilo narrativo o público al que se dirige esta historia en la que la muerte también está presente, si bien de modo diferente y mucho menos inocente.

* Finalmente, y aunque más allá de la preeminencia de la muerte puede que ambas historias no tengan mucho que ver, me gustaría citar el "Mort" de Terry Pratchett, por tratarse de uno de mis libros favoritos de este autor con tendencia a soltar un chiste cada dos frases... acaso, precisamente, porque es en el que más fácilmente se detecta un cierto tono melancólico que contrasta de forma más que agradable con la comicidad habitual (y a veces un tanto absurda) del resto de su obra.

La acción arranca cuando La Muerte (que, si mal no recuerdo, normamente se presenta como un ente masculino en las novelas del Mundodisco, aunque aquí se hace referencia a ella en femenino) contrata a Mort, un muchacho escuálido y patoso como aprendiz. Tras un corto periodo de aprendizaje, Mort queda al cargo y Muerte se toma un pequeño descanso. Pero mientras Muerte se dedica a visitar los bares del Mundodisco y se enfrasca en extraños dilemas filosóficos, su aprendiz ocasiona una paradoja temporal al perdonarle la vida a la princesa Keli; sin darse cuenta de que quien hace el trabajo de la Muerte poco a poco se vuelve Muerte. La princesa es ignorada por todos los que la rodean y por el propio universo, para el que ya está muerta. El tiempo se agota, y Mort, cada vez más inhumano y más semejante a La Muerte debe buscar junto a la hija adoptiva de ésta, Ysabell y su sirviente Albert una solución que evite el inminente colapso de todo el Mundodisco.

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Proximamente: "Alera", de Cayla Kluver

miércoles, 8 de junio de 2011

2011-54: "El Bosque del Cisne Negro" de David Mitchell

Las tribulaciones de Jason Taylor


Título: "El Bosque del Cisne Negro"

Título original: "Black Swan Green"

Autor: David Mitchell.

Editorial: Tropismos.

Año: 2006 (2007 de la edición en español).

Páginas: 379.

Género: Narrativa contemporánea.


Frase promocional: "Es un escritor que maravilla por su ambición, que se encuentra cómodo en toda clase de elementos y que parece capaz de generar un elenco inagotable de personajes interesantes." -Observer.


Sinopsis:

Es un enero frío y lluvioso en el pueblo inglés de Black Swan Green, y Jason Taylor, un niño de trece años, tartamudo encubierto y poeta a regañadientes, se espera un año aburrídisimo en el pueblo más muerto del planeta. No cuenta con que tendrá que vérselas con los matones del colegio, los conflictos latentes en su familia, la guerra de las Malvinas, una exótica refugiada belga, una invasión de gitanos oprimidos y los caprichos de esas misteriosas criaturas conocidas como «las niñas».

La última novela de David Mitchell es una crónica minuciosa de trece meses en el agujero negro que separa la niñez de la adolescencia, con el telón de fondo de una Inglaterra rural a punto de desaparecer y todavía ensombrecida por la Guerra Fría. Irónica, amarga, cómica y llena de vida, "El Bosque Del Cisne Negro" es la obra más aguda y cautivadora de Mitchell hasta la fecha.


Puntuación: 3,5/5

Una vez más, ese controvertido número que es el trece, tan odiado por algunos supersticiosos como reverenciado por otros que se precian de no serlo, se convierte en protagonista; pues si trece eran los años que tenía Briony Tallis aquel verano de 1935 en que su imaginativa mirada perpetró el engaño crucial, trece son también las primaveras de Jason Taylor, nuestro cicerone particular por las calles y caminos de Black Swan Green, por más que sea invierno la primera vez que su voz nos sirve de guía. Y, a poco que uno piense sobre ello, lo cierto es que no resulta difícil entender la fascinación de todo tipo de creadores por tal edad, pues a los trece ni se es exactamente niño, ni mucho menos adulto; casi, casi, ni adolescente de pleno derecho... y es precisamente ese limbo peculiar, ese estar en tierra de nadie, lo que dota a cualquier narrador de trece años de una voz única, capaz de combinar la inocencia de la infancia con la picardía del adolescente, la limpia perspicacia de la niñez con la velada comprensión de la pubertad.

Una vez más, también, la sinopsis de la novela se ajusta como un guante a la auténtica naturaleza de la obra, pues es en efecto "El Bosque del Cisne Negro" uno de esos libros de infancia o adolescencia en los que el verdadero eje de la trama es la experiencia vital de un protagonista a medio formar, sus avatares y tribulaciones en la escuela y fuera de ella con otros compañeros de su edad, y las relaciones familiares o con las chicas. Una sucesión de capítulos que se configuran en anécdotas de una vida que, a pesar de lo aparentemente idílico o tranquilo del entorno (esa ciudad de provincias inglesa, que más que ciudad es pueblo, cuyo nombre es Black Swan Green y a la que hace referencia el título original, por más que también haya bosque), no está por ello exenta de todo tipo de problemas existenciales, desde los más grandes a los más pequeños: la guerra de las Malvinas, la recesión económica, la no siempre fácil convivencia de unos padres sobre los que planea casi inadvertida la sombra del divorcio, la lucha por no caer en lo más bajo de la escala social entre sus coetáneos o el afán por encubrir sus defectos o aficiones.

Más allá del hecho incontestable de que David Mitchell sea un escritor de gran talento, poseedor de un notable dominio del lenguaje que le permite retratar a la perfección los trece años de su protagonista, sin que el uso de expresiones o jerga propia de tal edad reste calidad al conjunto, y haciendo, por lo mismo, que el libro esté al alcance y disfrute de todo tipo de lectores (y no sólo adolescentes, como algunos tienen tendencia a considerar por el mero hecho de que el personaje central lo sea); más allá de eso, decía, las dos principales cualidades de esta novela, que en realidad no supone ninguna revolución dentro del subgénero de vivencias adolescentes, están en la fidelidad del retrato de una época y en el innegable carisma de su protagonista principal, si no ya único.

La acción de "El Bosque del Cisne Negro" se sitúa en 1982, año en que la 'Dama de Hierro' habitaba Downing Street y se enfrentaba a una recesión económica aumentado el IVA mientras el desempleo no dejaba de crecer; año en que Inglaterra volvía a recurrir a su históricamente famosa fuerza naval para garantizar su posesión sobre las Malvinas ante la invasión argentina, con un éxito que produciría en el Reino Unido una ola de entusiasmo patriótico que, a pesar de la difícil situación interna, redundaría en un innegable aumento de la popularidad de Thatcher como primera ministra. Todo este transfondo socio-político resulta claramente perceptible en la novela de Mitchell, si bien es cierto que muchas de estas circunstancias, especialmente en todo aquello que no tiene que ver con lo bélico, por definición mucho más fascinante para un niño de trece años que los altibajos de ciclo económico, se intuye más que se lee a partir de las palabras de Jason. Pero lo magistral de su capacidad de crear atmósferas de otros tiempos tiene mucho más que ver, en realidad, con lo certero de su retrato de los pequeños usos y costumbres sociales, las modas, tendencias o aficiones; en definitiva, de los pequeños detalles que definen una época.

En cuanto a Jason Taylor, nuestro protagonista y sin duda lo más destacable de la novela, ciertamente no resulta para nada novedoso o revolucionario el hecho de que el autor haya decidido convertirlo en un potencial marginado merced a un defecto del habla que, sin embargo, permanece oculto, aunque siempre presente en la amenazante inevitabilidad de su existencia, durante buena parte de la narración. La tartamudez es su cruz, lo que le atormenta y le condena a caer, antes o después, a lo más bajo de la cadena social adolescente de Black Swan Green, donde, como en cualquier otro lugar o cualquier otra época, ser guay es el sueño; ser del montón, la máxima aspiración; y estar en lo más bajo, la mayor de las pesadillas recurrentes. Claro que las cosas se complican aún más si una de tus aficiones (secretas, por supuesto) consiste en escribir poesía, si tu conciencia pone trabas al ascenso social o alguien te ve haciendo cola en el cine con tu madre.

Afortunadamente, los trece años no duran eternamente y siempre llega un punto en que las cosas, al no poder ir a peor, por fuerza han de mejorar. Tal vez podríamos llamarlo madurez, tal vez la verdadera revelación de una personalidad que decide optar por las acciones drásticas, pero ciertamente, y sin ánimo de caer en el 'spoiler', a lo largo de la novela veremos evolucionar al personaje, y será esa evolución la que dará cohesión y relevancia a lo que, de otro modo, quizá no habría pasado de ser una mera recopilación de anécdotas más o menos divertidas, pero siempre reveladoras y evocadoras de nuestro pasado. Porque todos hemos sido niños y hemos compartido, en mayor o menor medida, idénticas preocupaciones; y aunque ahora nos parezca que la infancia es una época dorada y sus problemas, insignificantes, "El Bosque del Cisne Negro" nos recuerda que, para el que lo vive, nada carece de importancia.


"El Ahorcado"
Así es como llama Jason a su torturador particular: ése que le ha obligado a agudizar el ingenio y le ha convertido en un gran aficionado a los diccionarios, pues cuando una palabra se queda atravesada en tu garganta es mucho más fácil y efectivo sustituirla por otra que no dé problemas, antes que esforzarse inútilmente en desatascarla y hacerla salir por la fuerza; con el consiguiente esfuerzo que, por más que trates de evitarlo, sin duda se notará en tu cara sino ya en la propia pronunciación del rebelde vocablo... Inevitable. Terrible.

Lo peor de "El Ahorcado" (bautizado así porque fue precisamente jugando al ahorcado en clase como se manifestó por primera vez) es que uno nunca puede estar seguro de cuándo hará acto de presencia; o de cuándo no lo hará, pues las letras peligrosas no siempre son las mismas, y la intermitencia de la amenaza sin duda forma parte de su modus operandi, pues, tal y como el propio Jason apunta, "esto (a) me hace concebir esperanzas de curación, esperanzas que luego el Ahorcado se complace en destruir, y (b) me permite hacer creer a otros niños que soy normal mientras el miedo a que me descubren sigue vivito y coleando."

O, dicho de otro modo, estos son los Cuatro Mandamientos del Ahorcado según Jason:

1er Mandamiento:
Te esconderás de los logopedas.
2º Mandamiento:
Estrangularás a Taylor cuando
tenga miedo de tartamudear.
3º Mandamiento:
Atacarás por sorpresa a Taylor cuando
no tenga miedo de tartamudear.
4º Mandamiento:
Cuando todo el mundo lo llame
"El Tartaja", Taylor será tuyo.

La tartamudez o disfemia, que en realidad no es un trastorno del lenguaje, sino de la comunicación, caracterizado por interrupciones involuntarias del habla que se acompañan de tensión muscular en cara y cuello, miedo y estrés, es conocida desde la Antigüedad Clásica, y ya Aristóteles señalaba a la lengua como responsable de la misma, incapaz de seguir la velocidad con que fluían las ideas. Esta idea fue sostenida hasta el siglo XIX, en que los cirujanos intentaban corregir la lengua con medios braquiales (dividiendo su raíz, cortándole cuñas, añadiendo prótesis...). Otros, en cambio, recomendaban el ensanchamiento de las vías respiratorias y la extirpación de las vegetaciones adenoides y de las amígdalas. Sigmund Freud y sus seguidores, corrigiendo la visión anterior, asociaron la tartamudez a crisis nerviosas y a problemas psíquicos, considerando que reflejaba la puja de los deseos reprimidos por salir al exterior. Una perspectiva de la tartamudez que, ciertamente, adopta visos de realidad (tal vez en parte inexplicable, pero realidad al fin y al cabo) en casos como el de Jason, perfectamente capaz de hablar sin el menor titubeo cuando está sólo y al que, en cualquier caso, resulta evidente que el miedo al ridículo complica las cosas a menudo.

Existen distintos tipos de tartamudez, tanto por su origen como por su forma de manifestarse. En el primer caso, se puede hablar de tartamudez:

- Neurogénica o adquirida: producida por alguna lesión o golpe en el cerebro. El tartamudeo puede ocurrir en cualquier parte de la palabra y los que la padecen tartamudean incluso cantando o susurrando (Jason no tartamudea cuando canta), pero a cambio no muestran miedo o ansiedad.

- Psicógena: la menos común, es producto de algún trauma severo. Aunque en el siglo XIX se pensaba que era la causa principal de tartamudez, estudios recientes han demostrado que tal hipótesis no era correcta. El tartamudeo es independiente de la situación y los que la padecen no muestran ansiedad.

- De Desarrollo: el tipo de tartamudez más común, ocurre cuando el niño está aprendiendo el lenguaje y el habla, alrededor de los 2 y 5 años. El niño cuando está aprendiendo estructuras gramaticales más complejas tiene difluencias propias de este aprendizaje. Unos reaccionarán adecuadamente, recuperándose de esta fase; otros, si se han dado los factores en intensidad y relación adecuados para disparar la tartamudez, reaccionarán ante estas difluencias desarrollando estrategias para superarlas (uso de fuerza y tensión en el habla) y ocultarlas (evitar hablar).

En cuanto a los diferentes tipos de disfemia existentes por su forma de manifestarse, podemos distinguir los siguientes:

- Tónica: caracterizada por las múltiples interrupciones ocasionadas por espasmos. Durante las interrupciones el paciente muestra rigidez y tensión faciales. Es la que presenta peor diagnóstico, y la que sufre Jason, que la define a su vez del siguiente modo: "La tartamudez tónica es cuando te atascas después del primer sonido de la palabra. Así: T...ónica."

- Clónica: caracterizada por las repeticiones de sílabas y palabras enteras, más frecuentes en consonante que en vocal, más todavía en oclusivas y que se dan mayoritariamente a principio que en medio de palabra. O, en palabras de Jason: "La tartamudez clónica es cuando pronuncias el primer sonido de una palabra pero no puedes parar de repetirlo una y otra vez. Así: C-c-c-clónica."

- Tónico-clónica o mixta: es el tipo más frecuente, porque resulta difícil encontrar un disfémico puro tónico o clónico, la mayoría combinan los dos síntomas.

La prevalencia de la tartamudez se calcula en un 7 por 1000, lo que significa que hay aproximadamente 40 millones de disfémicos en el mundo. Según indican las estadísticas la enfermedad es más frecuente entre los varones con más nivel académico de países desarrollados; pero esto podría deberse a que en el Tercer Mundo se considera una patología menor y ni siquiera se diagnostica.

Para diagnosticar, en primer lugar debemos diferenciar entre una simple tartamudez evolutiva y una disfemia.

* Una tartamudez evolutiva simple puede aparecer durante el proceso de desarrollo del lenguaje del niño, especialmente en torno a los tres años, o bien tras el nacimiento de un hermano como forma de llamar la atención. En ella el niño no sufre los síntomas asociados de miedo, estrés, etc. que sufre el disfémico consciente cuando tiene que enfrentarse a una situación en la que tiene que emplear el lenguaje oral. Además en la tartamudez evolutiva es más frecuente la repetición de palabras enteras. Si el niño mantiene esta tartamudez evolutiva en el tramo comprendido entre los 3 y los 5 años estamos ante una tartamudez episódica o fisiológica. En ninguno de los dos casos es aconsejable la intervención, que hasta puede ser contraproducente, y debemos limitarnos a proporcionar el ejemplo correcto al niño sin castigarle por sus malas articulaciones. Sólo un 10 % de los niños con tartamudez fisiológica llegará a desarrollar una disfemia en la edad adulta.

* Para poder diagnosticar una disfemia en niños, por tanto, el sujeto ha de ser mayor de 5 años. Si el niño tiene entre 5 y 7 años estamos ante una disfemia primaria. Si el niño tiene entre 7 y 10 años estamos ante una disfemia secundaria: el niño presenta un agravamiento de los síntomas y se hace plenamente consciente del trastorno, por lo que empieza a adoptar estrategias evitativas como cambiar la sintaxis de las frases o palabras por sus sinónimos para lograr enunciados más fáciles de pronunciar... como hace Jason. Además el niño ya tendrá problemas sociales con sus compañeros... también como Jason.

Un dato literario-histórico curioso: Lewis Carroll, autor de "Alicia en el País de las Maravilllas" no pudo acceder al sacerdocio por su tartamudez. Como respuesta escribió el siguiente poema:

Learn well your grammar
And never stammer
Write well and neatly
And sing soft sweetly
Drink tea, not coffee
Never eat toffy
Eat bread with butter
Once more don't stutter

Retrato de una época a través del cine

Son los pequeños detalles, como decíamos antes, los que de forma más certera y precisa evocan la realidad de una época: las Doc Martens y las cazadoras Bomber, los omnipresentes relojes Casio, comprar una cinta TDK para grabar las mejores canciones del 'Top 40' de la radio... La música, por supuesto, también es un elemento clave en la ambientación: Madness, Duran Duran, Talking Heads, Sex Pistols, los Commodores, 'Video Killed The Radio Star'... canciones y grupos que retratan una década suenan con frecuencia en las páginas de "El Bosque del Cisne Negro".

Claro que en el fondo no debería antojársenos tan sorprendente lo fiel de la evocación de 1982 por parte de David Mitchell pues, habiendo nacido el propio autor en 1969, un simple cálculo matemático es más que suficiente para caer en la cuenta de que, efectivamente, él mismo tenía trece años en esa fecha; y eso por no mencionar el carácter semi-autobiográfico de la propia novela, pues según parece escritor y personaje comparten, además de año de nacimiento, el problema del tartamudeo.

Otro aspecto que fácilmente nos retrotrae a algunos a la década de los ochenta y nuestros años de infancia (salvando las distancias, por supuesto, pues yo nací diez años después que Jason y David) es el papel de la televisión y el cine como medios de entretenimiento, en una época en la que apenas existían unos pocos canales entre los que escoger (cuatro, se nos dice en algún momento de la novela, y a mí ya me parecen muchos recordando los tiempos de La Primera y La Segunda) y el vídeo daba sus primeros pasos, sin que aún el VHS hubiese ganado la batalla al Beta. Así, y dado lo limitado de las opciones, lo más frecuente era que todo el mundo viese las mismas películas, ya fuese en la gran pantalla o en la pequeña, y hablase de los mismos programas; programas como ese mítico "Juegos Sin Fronteras" que de repente he recordado al verlo mencionado en la historia: un concurso donde participan distintos países con distintas ciudades que debían competir en distintas pruebas deportivas y de habilidad y que se realizó entre 1965 y 1982, y en una segunda etapa, en la que participaría España, entre 1988 y 1999. De hecho, España ganaría con el equipo de Jaca en la edición de 1990 y Asturias estaría representada a nivel nacional por Gijón en 1988 y Cangas de Onís en 1992, año a partir del cual TVE dejó de participar, programando en su lugar el "Grand Prix"... y, en mi opinión, salimos perdiendo con el cambio.

Pero, programas de televisión aparte, son precisamente las películas uno de los elementos que mejor refleja la época en que se desarrolla la historia, así como su conversión en tema común de diálogo y paralelismos; y, por lo mismo, es momento de dar un pequeño repaso a la filmografía de Jason en ese año de 1982:

- "La Gran Evasión" (1963) es la película que todos habían visto por televisión y de la que ningún niño o adolescente podía dejar de hablar, y Steve McQueen el gran héroe a destacar en el notable elenco protagonista de esta historia (con guión de James Clavell, a partir de la novela de Paul Brickhill, que fue uno de los internados en el campo) basada en los hechos reales ocurridos en el campo de prisioneros de guerra Stalag Luft III, donde los prisioneros aliados intentaban escapar en masa.

- "Superman II" (1980) hace que Jason se pregunte cuán maravilloso tiene que ser eso del sexo para que Clark Kent esté dispuesto a renunciar a sus increibles poderes a cambio de consumar su amor por Lois Lane. Y es que, en efecto, es en esta segunda entrega de las aventuras del superhéroe en la que la avispada reportera descubre el secreto de su pavisoso compañero y, como consecuencia de todo lo anterior, el general Zod y sus secuaces Ursa y Non, llegan a dominar la Tierra tras ser liberados incidentalmente de la zona fantasma en la que se hallan prisioneros los villanos de Krypton. Pero no preocuparse, que al final de la peli Superman le borra la memoria a Lois y asunto arreglado.

- "Carros de Fuego" (1981) es el estreno cinematográfico del momento; la película que Jason intenta ir a ver con su padre antes de que los planes se tuerzan durante la convención de empleados de su supermercado, y la que finalmente va a ver en compañía de su madre, con catastróficas consecuencias para su reputación. Basada en la historia real de los atletas británicos preparándose para competir en los Juegos Olímpicos de París 1924, Oscar a la Mejor Película de 1982 y con una banda sonora inolvidable a cargo de Vangelis que también obtuvo la dorada estatuilla... tan inolvidable que, ciertamente, marca una época, a tal punto que todos la tarareábamos incluso sin haber visto la película.

- "El Coloso en Llamas" (1974), más de Steve McQueen, acompañado de Paul Newman, por si fuera poco. La típica película que uno veía una y otra vez en la televisión en la infancia y, ciertamente, parecía imposible cansarse de ella. El rascacielos más alto del mundo acaba de ser construido en San Francisco, y se organiza una fiesta con numerosos invitados en la sala de baile situada en la planta más alta del edificio. Antes de la celebración, el promotor del rascacielos (William Holden) se entera de que su yerno (Richard Chamberlain) ha introducido modificaciones en los detalles técnicos del edificio, con el propósito de emplear materiales de menor calidad. La fiesta ya ha comenzado, cuando saltan chispas en la instalación eléctrica de uno de los pisos, y se origina un incendio que se propaga rápidamente a los pisos superiores. En un edificio tan alto, los bomberos no pueden controlar un fuego de esa magnitud, por lo que intentan evacuar a los invitados de la fiesta de todas las maneras posibles. El jefe de bomberos (Steve McQueen) dirige las operaciones y está en contacto con el arquitecto del edificio (Paul Newman), que le explica las características del rascacielos. Ante una situación cada vez más desesperada, el arquitecto tiene una idea que tal vez resulte... Una de esas películas de catástrofes que no pasan de moda, llena de emoción y acción. ¿Se nota que guardo muy buen recuerdo de ella?

- "Harry el Sucio" (1971) es, por supuesto, otro héroe de niños y adolescentes de la época, por más que el personaje sea el ejemplo típico y posteriormente imitado hasta la saciedad de antihéroe; y, sin duda, mucho tiene que ver el carisma de Clint en ambas cosas (su adoración por parte del público y su caracterización como antihéroe). Pero aunque Callahan es casi indiscutiblemente el papel emblemático de Eastwood, es irónico que no fuera él el principal candidato para protagonizar la película. Así, el papel fue originalmente escrito para Frank Sinatra, pero el cantante se había roto la muñeca y encontró la famosa .44 Magnum de Smith & Wesson demasiado pesada para él, de modo que rechazó la interpretación. Sólo se le ofreció el papel a Eastwood después de que John Wayne, Steve McQueen (otra vez él) y Paul Newman también rechazaran encarnar al inspector por diversas razones. En su versión original, la historia se desarrollaba en Seattle, Washington; una de las condiciones de Eastwood para aceptar el papel era el cambio de escenario a San Francisco, su ciudad natal.

- "Moonraker" (1979) es la undécima película de la saga de James Bond, otro héroe indiscutible para niños y no tan niños, protagonizada por Roger Moore, el sucesor del que para mí fue el mejor y más carismático 007 de la historia, Sean Connery. En realidad, por aquellas fechas estaba previsto el estreno de "Sólo Para Tus Ojos", pero tras el enorme éxito de "Star Wars" el productor decidió estrenar primero "Moonraker". Por cierto, que un Moonraker era un transbordador espacial, y de ahí lo supuestamente lógico del razonamiento anterior...

- "Kramer Contra Kramer" (1979) es el típico drama que un niño puede no disfrutar necesariamente, como en su momento le sucedió a Jason, por más que a su hermana cinco años mayor, Julia, le encantase; claro que algo puede tener que ver con eso el hecho de que la susodicha hermana mayor aspirase a convertirse en abogada, por más que sus intereses se inclinasen más por lo mediobambiental, todo sea dicho. Eso, o que los niños no se sienten especialmente atraidos por el drama, ni siquiera aunque su afición secreta sea la poesía. Pues drama es en efecto esta historia que también lo es de juicios. Ted Kramer (Dustin Hoffman) es un hombre que antepone su trabajo a su familia. Su esposa Joanna (Meryl Streep) no resiste más esta situación y le abandona. Ted se ve ahora ante la necesidad de ocuparse de la casa y, sobre todo, de su pequeño hijo. Después de un tiempo, cuando Ted ya se desenvuelve bien solo, Joanna regresa y reclama la custodia del niño... Un caso más de película basada en una novela; un caso más de esos en los que, de igual modo, he leido el libro pero no he visto la película.

La sabiduría de los 13

* "En los juegos y en el deporte lo importante no es participar, ni siquiera ganar. Lo importante de verdad es humillar." (Pág. 13)

* "La guerra es una subasta en la que gana quien sea capaz de pagar más daños y desperfectos y seguir en pie." (Pág. 137)

* "La guerra puede que sea una subasta para los países, pero para los soldados es una lotería." (Pág. 143)

* "La verdadera poesía es sincera. La verdad no es popular, por eso la poesía tampoco." (Pág. 201)

* "El odio no necesita un porqué. Un quién o incluso un qué es más que suficiente." (Pág. 256).

* "Si las consecuencias de las consecuencias de las consecuencias de lo que hacemos también son culpa nuestra, nunca saldríamos de casa." (Pág. 371)


Una aguda y divertida ocurrencia (pág. 11)

"A los pocos metros metió el pie en una rodera helada, salió volando y aterrizó de culo. Típico de Lerdell.

- Creo que tengo una conmoción -dijo.

- Conmoción es cuando te golpeas en la cabeza. A no ser que tengas el cerebro en el culo.

Tremenda frase. Qué pena que no la hubiese oído nadie importante."


Una anécdota directa a mi punto débil (pág. 40)

"Había un chaval en el instituto que estaba a punto de examinarse y que tenía unos padres infernales que le presionaban a muerte para que sacase todo sobresalientes. Pero cuando llegó el día del examen el chaval se vino abajo y no entendía ni las preguntas, así que lo que hizo fue sacar dos bolis del estuche, ponérselos uno en cada ojo por la punta, levantarse de la silla y dar un cabezazo contra el pupitre. Allí mismo, en el salón de actos. Los bolis le atravesaron los globos oculares con tanta fuerza que sólo asomaban un centímetro de las cuencas ensangrentadas." ¡Aaaaaaaarrrgh!


Te gustará si te gusta... Aunque "El Bosque del Cisne Negro" ha sido comparado por algunos críticos y demás expertos en la materia con "El Guardián Entre el Centeno", personalmente no estoy de acuerdo con que el paralelismo sea tan evidente, más allá del hecho general de que se trata en ambos casos de lo que se conoce como 'bildungsroman' o novelas de aprendizaje, y que se caracterizan por seguir el proceso de formación y desarrollo físico, moral, psicológico y/o social de su protagonista, generalmente desde la infancia hasta la madurez. Por descontado que en la novela de Mitchell hay mucho de eso, incluyendo un cierto grado de maduración por parte de Jason a lo largo de esos trece meses de su vida de los que se nos deja ser testigos, pero desde mi punto de vista poco tienen que ver, ambientación aparte, las vicisitudes de Caulfield con las de Taylor.

También se suele relacionar esta novela con "El Señor de las Moscas" de William Golding, acaso por esa crueldad innata a los niños y adolescentes para con sus propios congéneres, el predominio de los fuertes o los populares sobre los débiles e impopulares, que también constituye uno de los temas centrales del título que hoy nos ocupa. De hecho, el propio Jason hace referencia a la mítica novela, de lectura imprescindible en colegios e institutos británicos, en más de una ocasión.

Sin embargo, personalmente creo que la mejor referencia a la hora de afrontar la lectura de "El Bosque del Cisne Negro" es "El Diario Secreto de Adrian Mole" de Sue Townsend, si bien es cierto que tanto el estilo narrativo de Mitchell como el personaje central de su historia reflejan una mayor madurez que la que se aprecia en esta otra historia de adolescencia, cuyo marco temporal y espacial guardan gran semejanza con los de la novela presente, pero en la que, todo sea dicho, las típicas diferencias campo-ciudad juegan un papel no poco importante a la hora de configurar los principales hilos argumentales de la trama. (Para los interesados, lo suyo es remitiros a la entrada de este blog correspondiente a la novela de Townsend, más enfocada al público juvenil, que fue, por cierto, una de las primeras de este sitio: http://libros-maslibros.blogspot.com/2011/01/2011-5-el-diario-secreto-de-adrian-mole.html).

También puede gustaros si os gusta o gustaba aquella mítica serie televisiva de nuestra infancia protagonizada por Fred Savage, alias Kevin Arnold: "Aquellos Maravillosos Años". La serie, en antena durante seis temporadas, lidiaba con los problemas sociales y acontecimientos históricos, principalmente norteamericanos, desde 1968 a 1973, vistos todos ellos a través del personaje principal, Kevin Arnold, quien también afrontaba problemas familiares y conflictos sociales de adolescentes: principalmente con su mejor amigo Paul Pfeiffer (interpretado por Josh Saviano, quien muchos dicen que se encuentra detrás de ese otro personaje que es el rockero Marilyn Manson, pero naranjas de la china), y Winnie Cooper (Danica McKellar), en quien estaba interesado sentimentalmente. Evidentemente, ni el tiempo ni el lugar son los mismos, pero, al fin y al cabo, la adolescencia es la adolescencia...


Otras visiones de la infancia

...o adolescencia: al final, tanto monta, monta tanto. Especialmente, después de que ya hemos dejado suficientemente claro que, a los trece, se está en un estadio intermedio que no se puede calificar en justicia de ninguna de las dos formas; aunque, por supuesto, eso también depende del niño o adolescente en cuestión.

En cualquier caso, y creo haberlo dicho ya también con anterioridad, algo tienen las aventuras infantiles que enganchan al lector, por sus posibilidades de evocar tiempos pasados, e inspiran al escritor, por todo ese abanico de opciones exploratorias que sin duda ofrecen, pues nada contribuye más a formar una personalidad que las experiencias de los primeros años o de esos otros tan cruciales por la fuerza de su impronta, y a menudo no hay mejor aproximación alternativa a la realidad que la que ofrecen unos ojos más o menos inocentes.

De hecho, hay en "El Bosque del Cisne Negro" un cierto aroma a clásicos de la literatura de aventuras protagonizados por jóvenes en edad de crecimiento, acaso por esa estructura en capítulos que se configuran como anécdotas en principio aisladas, si bien no del todo independientes, como si de episodios de una serie se tratase, en las que el componente de aventura inevitable se entremezcla con lo cómico y lo cotidiano sin que falte algún toque de drama.

* Una primera referencia evidente una vez que se identifica semejante estructura, son "Las Aventuras de Tom Sawyer" de Mark Twain, aunque supongo que de igual modo podríamos decir Huckleberry Finn. "Las Aaventuras de Tom Sawyer" es el conocidísimo relato de unos meses en la vida de este niño que vive en una ciudad pequeña del suroeste de Estados Unidos a orillas del río Misisipi. Criado por su tía Polly, que lo quiere de corazón pero que lo somete a una disciplina que se le hace absurda y desagradable, Tom contempla el mundo de una manera muy distinta a como lo hacen los adultos con los que tiene que convivir. Precisamente porque existe ese distanciamiento nos entretiene con sus reacciones divertidas y nobles. Más agreste y rebelde contra ese universo de las personas mayores es su amigo Huckleberry Finn, el compañero ideal de Tom que es envidiado por los demás niños que contemplan en su vida una forma de existencia que a ellos les gustaría llevar. Juntos vivirán aventuras humorísticas y dramáticas de las que podrán salir más airosos de lo que hubiera podido hacerlo cualquier adulto. Al final, siquiera en apariencia, tanto Tom como Huck acabarán siendo conducidos a ese contexto de personas que crecerán y dejarán de ser niños.

* Una suerte de versión femenina de Tom Sawyer sería "Pollyanna", de Eleanor H. Porter, que también es huérfana y está al cuidado de una Tía Polly de lo más estricta... pero lo cierto es que, aunque resulta más que probable que haya visto alguna de las películas inspiradas en esta novela de niña, esta chiquilla no forma parte de mis referencias, ni literarias ni visuales.

Algo que, por el contrario, sí puede decirse de la sin par Anne (con e) Shirley, pelirroja protagonista del "Ana de las Tejas Verdes" de la canadiense Lucy Maud Motgomery. La obra, que en principio se escribió para todas las edades pero que en décadas recientes empezó a considerarse un libro para niños, narra la vida de Anne Shirley, una niña huérfana (sí, otra más) que gracias a su carácter imaginativo y despierto logra encandilar a todos los habitantes de Avonlea, el pequeño pueblo pesquero ficticio en la Isla del Príncipe Eduardo donde se desarrolla la historia a principios del siglo XX. Supuestamente, Montgomery se inspiró en un artículo periodístico sobre el caso de una pareja canadiense que al solicitar la adopción de un chico huérfano recibieron una chica en su lugar.

Y ya que empezábamos hablando de Tom Sawyer, decir que su autor, Mark Twain, llamó a Ana de las Tejas Verdes la más querida y encantadora niña de ficción desde la inmortal Alicia... a la que, por si alguien se lo pregunta, no considero oportuno incluir en esta sección por lo fantástico de sus aventuras.

* Para finalizar esta breve mirada a otras infancias literarias, me gustaría mencionar el relato de Stephen King 'The Body' (o 'Fall From Inoccence'), mucho más conocido por su versión cinematográfica, "Cuenta Conmigo". Y es que, por más que en la novela de Mitchell lo disfuncional no tenga un papel tan marcado como en esta historia, aunque sí que esté presente a través de las vivencias familiares de algunos secundarios, creo que ambos autores retratan muy bien las relaciones entre adolescentes y sus comportamientos, así como sus inquietudes y forma de ver la vida.


Otras obras del autor

David Mitchell es autor hasta la fecha de cinco novelas, de las cuales este "El Bosque del Cine Negro" es la cuarta; pero, como suele ser habitual en estos casos, en los que hablamos de un autor extranjero que no cuenta con ningún gran éxito en nuestro país, su bibliografía en castellano se reduce a un total de tres títulos.

* La primera novela de Mitchell, "Escritos Fantasma", de 1999, transcurría por distintos puntos del globo, de Okinawa a Mongolia llegando hasta Nueva York, y usaba nueve narradores cuyas historias se enlazaban entre sí de un modo sutil y apenas perceptible, construyendo una cadena de acontecimientos regida a partes iguales por el azar y la causalidad. En cada una de ellas el autor crea un estilo particular, perfectamente diferenciado, con un narrador distinto y una localización geográfica diferente. Nos ofrece así un fantástico mosaico de voces, un relato magistral poblado de múltiples personajes y ambientes perfectamente recreados tanto en su lenguaje como en su contexto. Podría calificarse esta obra como una gran parodia de las inquietudes y problemas que afectan a nuestra era, pero también de las pequeñas esperanzas que podemos albergar en un mundo caótico y enloquecido. Con una enorme dosis de humor e inteligencia Mitchell recrea en estas páginas situaciones tan diversas como la huida de un miembro de una secta apocalíptica, autor de un atentado con gas sarín en el metro de Tokio; el regreso de una científica a su pequeña aldea irlandesa mientras reflexiona sobre la aplicación de sus investigaciones a la carrera armamentística; la historia de una mujer china que vive al pie de una montaña sagrada junto a un árbol que habla y ve pasar por delante de su vida diferentes regímenes políticos; los avatares de un grupo de falsificadores de obras maestras de un museo de San Peterburgo con el retrato de fondo de una Rusia desmembrada; el diálogo entre el locutor de un programa nocturno de radio en Estados Unidos y un ser incorpóreo de enorme inteligencia; un espíritu que viaja de cuerpo en cuerpo en Mongolia, o la huida hacia ninguna parte de un ejecutivo inglés que trabaja en Hong Kong. De Mongolia a Irlanda, de Hong Kong a Londres o de San Petersburgo a Estados Unidos, esta novela cruza el mundo de una punta a otra mientras va tejiendo una trama que enlaza a sus personajes, cruzando destinos y reflejando los modos de vivir característicos de nuestro tiempo. Con esta obra, Mitchell ganó el premio John Llewellyn Rhys (para el mejor autor británico menor de 35 años) y fue nominado para el Guardian First Book Award.

* "El Atlas de Las Nubes", su tercera novela, nominada al Man Booker Prize y tal vez la que goza de mayor predicamento entre sus seguidores, presenta una trama que da la vuelta al mundo y recorre desde el siglo XIX hasta un futuro apocalíptico, a través de seis historias entrelazadas, lo que sin duda pone de manifiesto la gran afición de Mitchell por las historias complejas concebidas a modo de mosaico. El relato se abre en 1850 con el regreso del notario estadounidense Adam Ewing desde las islas Chatham a su California natal. Durante el viaje, Ewing traba amistad con un médico, el doctor Goose, que comienza a tratarle de una extraña enfermedad causada por un parásito cerebral... Repentinamente, la acción se traslada a 1931 en Bélgica, donde Robert Frobisher, un compositor bisexual que ha sido desheredado, se introduce en el hogar de un artista enfermizo, su seductora esposa y su núbil hija... De ahí saltamos a la Costa Oeste en la década de los setenta, cuando Luisa Rey destapa una red de avaricia y crimen que pone en peligro su vida... Y, del mismo modo, con idéntica maestría, viajamos a la ignominiosa Inglaterra de nuestros días, a un superestado coreano del futuro próximo regido por un capitalismo desbocado y, finalmente, a Hawai, a una Edad de Hierro post-apocalíptica que corresponde a los últimos días de la historia.

Sin embargo, la historia tampoco termina ahí. La narrativa vuelve, como si de un bumerán se tratara, en el tiempo y en el espacio hasta el punto de partida recorriendo, en sentido inverso, la trayectoria trazada. Durante la travesía, Mitchell va revelando los lazos que unen a personajes tan distintos, el modo en que se entrecruzan sus destinos y la forma en la que sus almas se desplazan a través del tiempo como las nubes por el horizonte. Tal y como han dicho los especialistas en el tema, David Mitchell es un visionario posmoderno que se mueve con maestría por una multiplicidad de estilos y sabe combinar a la perfección los ingredientes básicos de la novela de aventuras con una debilidad muy nabokoviana por el puzzle, un ojo clínico para retratar a los personajes y un gusto por la reflexión filosófica y científica en la línea de Umberto Eco, Haruki Murakami y Philip K. Dick. ¡Ahí es nada!
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Proximamente: "Everlost", de Neal Shusterman.